outsider

outsider
outsider

looking for something?

Edgelit

Edgelit
Edgelit/Borde.de.luz

Adagio de Habanoni


Fotografías de Silvia Corbelle y Orlando Luis Pardo

mi habanemia

La Habana puede demostrar que es fiel a un estilo.

Sus fidelidades están en pie.

Zarandeada, estirada, desmembrada por piernas y brazos, muestra todavía ese ritmo.

Ritmo que entre la diversidad rodeante es el predominante azafrán hispánico.

Tiene un ritmo de crecimiento vivo, vivaz, de relumbre presto, de respiración de ciudad no surgida en una semana de planos y ecuaciones.

Tiene un destino y un ritmo.

Sus asimilaciones, sus exigencias de ciudad necesaria y fatal, todo ese conglomerado que se ha ido formando a través de las mil puertas, mantiene todavía ese ritmo.

Ritmo de pasos lentos, de estoica despreocupación ante las horas, de sueño con ritmo marino, de elegante aceptación trágica de su descomposición portuaria porque conoce su trágica perdurabilidad.

Ese ritmo -invariable lección desde las constelaciones pitagóricas-, nace de proporciones y medidas.

La Habana conserva todavía la medida humana.

El ser le recorre los contornos, le encuentra su centro, tiene sus zonas de infinitud y soledad donde le llega lo terrible.

Lezama

habanera tú

habanera tú
Luis Trapaga

El habanero se ha acostumbrado, desde hace muchos años, a ese juego donde silenciosamente se apuestan los años y se gana la pérdida de los mismos.

No importa, “la última semana del mes” representa un estilo, una forma en la que la gente se juega su destino y una manera secreta y perdurable de fabricar frustraciones y voluptuosidades.

Lezama

puertas

desmontar la maquinaria

Entrar, salir de la máquina, estar en la máquina: son los estados del deseo independientemente de toda interpretación.

La línea de fuga forma parte de la máquina (…) El problema no es ser libre sino encontrar una salida, o bien una entrada o un lado, una galería, una adyacencia.

Giles Deleuze / Felix Guattari

moi

podemos ofrecer el primer método para operar en nuestra circunstancia: el rasguño en la piedra. Pero en esa hendidura podrá deslizarse, tal vez, el soplo del Espíritu, ordenando el posible nacimiento de una nueva modulación. Después, otra vez el silencio.

José Lezama Lima (La cantidad hechizada)

Medusa

Medusa
Perseo y Medusa (by Luis Trapaga)

...

sintiendo cómo el agua lo rodea por todas partes,
más abajo, más abajo, y el mar picando en sus espaldas;
un pueblo permanece junto a su bestia en la hora de partir;
aullando en el mar, devorando frutas, sacrificando animales,
siempre más abajo, hasta saber el peso de su isla;
el peso de una isla en el amor de un pueblo.

la maldita...

la maldita...
enlace a "La isla en peso", de Virgilio Piñera

La incoherencia es una gran señora.

Si tú me comprendieras me descomprenderías tú.

Nada sostengo, nada me sostiene; nuestra gran tristeza es no tener tristezas.

Soy un tarro de leche cortada con un limón humorístico.

Virgilio Piñera

(carta a Lezama)

MENU

MENU
Luis Trápaga

ay

Las locuras no hay que provocarlas, constituyen el clima propio, intransferible. ¿Acaso la continuidad de la locura sincera, no constituye la esencia misma del milagro? Provocar la locura, no es acaso quedarnos con su oportunidad o su inoportunidad.

Lezama

Luis Trápaga Dibujos

Luis Trápaga Dibujos
Dibujos de Luis Trápaga

#VJCuba pond5

Pingüino Elemental Cantando HareKrishna

Elementary penguin singing harekrishna
o
la eterna marcha de los pueblos victoriosos
luistrapaga paintings
#00BienaldeLaHabana (3) #activistascubanos (1) #art-s (6) #arteconducta (3) #artecubanocontemporáneo (2) #arteespinga (1) #arteindependiente (2) #artelibre (5) #artelibrevscensuratotalitaria (2) #artepolítico (5) #artículo13 (2) #casagaleríaelcírculo (2) #censura (2) #censuratotalitaria (2) #Constitución (1) #Cuba (2) #cubaesunacárcel (1) #DDHH (1) #DDHHCuba2013 (2) #DDHHCuba2015 (3) #DDHHCuba2017 (2) #disidencia #artecubano (1) #ForoDyL (1) #FreeElSexto (1) #historiadecuba (1) #labanderaesdetodos (1) #laislacárcel (1) #leyesmigratoriascubanas (3) #liavilares (1) #libertaddeexpresión (1) #libertaddemovimiento (2) #luismanuelotero (3) #miami (1) #MINCULT (1) #museodeladisidenciaencuba (2) #perezmuseum (1) #periodistasindependientes (1) #pinga (1) #PornoParaRicardo #UnDiaParaCuba #YoTambienExijo #FreeElSexto (1) #restriccionesmigratorias (1) #RevoluciónyCultura (2) #TodosMarchamos (3) #UnDiaParaCuba (1) #yanelysnúñez (2) #YoTambienExijo (6) 11 bienal (11) a-mí-no-pero-a-ella-sí-compañero (43) Abel Prieto (1) abogados cubanos (1) acoso policial (1) activismo (1) Adonis Milán (2) agitprop (1) Ahmel Echevarría (3) Ailer Gonzalez (9) Ailer González (1) al derecho o al reVes? (17) Alejandro Brugués (1) Alejandro de La Fuente (1) Alejandro González (1) Alex Hernández Dueñas (1) Alexander González Zayas (1) alfabetización cívica (1) Amnistía Internacional (1) Ana Olema (2) Ananda Morera (2) Ángel Santiesteban (4) angustia (1) antimovimiento del rock cubano (4) Antoni Muntadas (1) Antonio Rodiles (33) art-S (129) arte (1) Arte Calle (2) arte conducta (24) arte contestatario (2) arte cubano (12) arte cubano contemporáneo (15) arte gusano (1) arte libre (6) arte libre vs censura totalitaria (5) arte político (5) arte útil (3) artículos de escritores sobre escritores (17) artista cubano (3) artistas independientes (2) artivismo (4) asamblea nacional del poder popular (1) asesinato político (1) Asociación Jurídica Cubana (1) autocensura (2) Azucena Plasencia (7) bandera cubana (1) bienal alternativa (1) Bienal de La Habana (11) Bienal de Venecia (1) blogger (2) blogs (1) Boring Home/2009/ Orlando Luis Pardo Lazo (1) Boring Home/2009/el libro prohibido de OLPL (13) Boris González Arenas (5) bostezos matutinos (1) cambio (1) cambio real (1) Camilo Ernesto Olivera (1) Campaña Por otra Cuba (1) candidatos por el cambio (1) cardumen (1) Carlos Garaicoa (1) Carlos Martiel (1) casa galería El Círculo (1) casa-galería El Círculo (3) castrismo (2) Castro (5) Castro catástrofe (1) Celia-Yunior (1) censura (15) censura totalitaria (1) centros de trabajo (4) Ché Guevara (2) Chiharu Shiota (1) cine cubano (3) cine filos (42) cineastas cubanos (1) cinemateca programacion (5) Cirenaica Moreira (1) Ciro Diaz (1) civilización (1) Cladio Fuentes (1) Claudia Cadelo (15) Claudio Fuentes (11) comunidad (1) contrucción (1) correitos (8) creatividad (1) crimen (1) Cristo Salvador Galería (3) critedios (1) Criterios (2) Cuba (39) CubaDecide (4) cuban blogger (29) CubaRaw (1) cubismo? (18) cuento (10) cultura cubana (1) cumple hechiz (1) Damas de Blanco (2) Danilo Maldonado (5) David D Omni (2) David D´Omni (1) DDHH (9) de tó (35) de-la-s.o.s-city (30) delirantes (2) demanda ciudadana Por otra Cuba (22) Dennis Izquierdo (1) Denys San Jorge (1) derecho constitucional (1) derechos humanos (1) Desiderio Navarro (1) desobediencia civil (1) dictadura (1) discriminación (1) disidencia (1) diversidad política (1) diversidad sexual (1) diversionismo ideológico (1) documental (1) Eduardo del Llano (1) Efecto de Halo (1) El camino del pueblo (1) El Círculo (1) El Sexto (9) elecciones cubanas (1) Engels (1) Equis Alfonso (1) Ernesto Juan Castellanos (1) Ernesto Menéndez-Conde (2) Ernesto Santana (3) escaramuzas literajeras (12) Espacio Aglutinador (9) espacio alternativo (1) espacio autónomo (2) espacios alternativos (6) espiritualidad (1) esquizoanálisis (12) Estado de Sats (24) evolución (2) exilio (1) Ezequiel Suárez (1) Fábrica de Arte (1) FAC (1) fernando pérez (1) Festival del Nuevo Cine de La Habana (3) Festival Rotilla (1) Fidel Castro (4) Fito Páez (1) flyers (1) food (1) formar lío (5) fotofilia (118) fotografía cubana contemporánea (1) FreeAlcantara (1) FreeElSexto (3) freeinternet (1) freeRodiles (28) friendship (15) futuro (1) Gabriela García (1) gatos (4) Gilles Deleuze (1) Giselle Victoria (1) gorki (11) Gorki Águila (3) gorki free (13) graffiti habana (10) green revolution (3) guamañanga (5) Habana (1) Hamlet Lavastida (3) Hander Lara (1) Hannah Arendt (1) Hanny Marín (1) Hebert Domínguez (1) historia (1) homosexualidad (1) HRF (1) ICAIC (2) identidad (1) injusticia (1) instar (2) instituciones (1) inteligencia (1) inxilio (1) Iran (4) Isabel Santos (1) Isbel Alba (1) Janler Méndez (1) Jorge Alberto Aguiar Díaz (3) Jorge Carpio (4) Jorge Enrique Lage (2) Jorge Fernández (1) Jorge Ferrer (1) José Martí (2) Juan Antonio García Borrero (1) Juan Carlos Cremata (2) Juan Carlos Tabío (1) Kiko Faxas (1) klínica de jaad (14) krónicas jaadianas (7) kultural promotion (2) La Babosa Azul (1) La Habana (9) La Noria (1) La Pared Negra (1) lapolítik (17) las entradas de Yoani (7) las ideas democráticas... (5) Laura de la Uz (1) Lázaro Saavedra (2) Léa Rinaldi (1) Leandro Feal (1) Lech Walesa Institute (1) Legna Rodríguez Iglesias (3) Legna Rodríguez Iglesias (1) leo brouwer (1) Leonel Mokarzel (1) Lesmes Carroza (1) Lester Hamlet (1) ley de cine (1) Lezama (4) Lia Villares (15) libertad (6) libertad de creación artística (1) libertad de expresión (3) Lisandra Ramírez (1) literatura (1) literatura cubana contemporánea (17) literatura menor (15) literaturas menores (41) Lizabel Mónica (4) Los papeles de Don Cógito (1) los-envíos-de-un-bloguero-independiente-que-vive-en-la-habana (7) lospornoinaction (37) Luis Alberto García (1) Luis Felipe Rojas (1) Luis Manuel Otero Alcántara (2) Luis Trápaga (54) Lynn Cruz (2) lyrics (6) Maikel Domínguez (1) Maldito Menéndez (3) Maleconazo (1) Marcel Márquez (1) Marcos Antonio Díaz Sosa (1) María Villares (1) Mariela Castro (1) Marilyn Solaya (1) MDC (2) medicina (1) Medusa (1) metalengua?je (6) Mia Unverzagt (4) Michel Matos (1) miedo (2) Miguel Coyula (3) Milan Kundera (1) MINCULT (4) Ministerio de Cultura (2) Miriam Celaya (1) mis hermanas (4) muestra joven (1) Museo Nacional de Bellas Artes (3) music lovers (1) música (1) nación (2) no castro no problem (1) nosotras (1) noticias (1) Octavo Cerco (1) Ofelia Acevedo (1) OLPL (3) olpl/lunes/de/postrevolucion/ (13) Omni Zona Franca (2) oposición (1) orgullo gay (2) Orlando Gutiérrez Boronat (1) Orlando Luis Pardo Lazo (3) ostracismo (1) Oswaldo Payá (2) Otari Oliva (3) P350 (1) Pablo Milanés (1) painting (2) País de Píxeles (1) Palabras a los intelectuales (2) Paolo Titolo (1) Papa (1) pasaporte cubano (1) patria (1) Pável Giroud (1) persecusión (1) Perséfone Teatro (1) Perseo (1) piedras pintadas (1) piedritas (1) pinchitas (5) pintura cubana (2) plebiscito (2) PNR (1) poesía (66) PoesiaSinFin (3) política cultural (1) politics (1) pope (1) Porno Para Ricardo (5) postciclónico (8) PPR (1) precios (2) presos de conciencia (1) prohibición de salida (1) Proyecto Heredia (1) Proyecto Varela (1) punk cubano (1) Rafael Alcides (2) Rafael Villares (4) Raúl Castro (1) Raúl Flores Iriarte (4) Reina María Rodríguez (1) represión (23) resposabilidad social (1) revolución cubana (1) Rocío García (1) Roladando Pulido (1) Román Gutiérrez (1) Rosa María Payá (4) S.E. (1) salud pública (1) Samuel Riera (1) Sandra Ceballos (12) Sandra Cordero (1) Sandra Vigil Fonseca (1) Seguridad del Estado (6) Senel Paz (1) ser humano (1) serie_cables (1) serie_pies (14) símbolos patrios (1) sk4dron patriota (1) skaters (1) sociedad civil (21) Soleida Ríos (1) solidaridad (1) solidarity (1) solidarityshorts2014 (1) songs (1) subterranean music (27) sueños (1) Susana Pilar Delahante (1) Suyai Otaño (9) Tania Bruguera (16) Tatiana Mesa (1) teatro independiente (1) teatro Kairós (1) textospAqué (12) The Voice Project (1) this-world-go-crazy (2) Tibet (1) tiranía (1) totalitarismo (4) transexualidad (1) Traza (1) tvset (1) Ucrania 2013 (1) UMAP (2) unidad (1) Universidad de La Habana (1) Varsovia (1) Venezuela (1) Vera Chytilova (1) víctimas remolcador ¨13 de marzo¨ (1) Víctor Fowler (3) videitos-slides (21) video (1) videojuegos (2) violencia (1) Virgilio Piñera (2) Walfrido López (1) Wilfredo Vallín (1) Wiskelmis Rodríguez (1) y-ojalá-no-falten-los-amigos-a-la-hora-de-tomar-el-vino (5) Yanahara Mauri (1) Yanelys Núñez (2) Yeny Casanueva (1) Yoani Sánchez (2) Yornel Martínez (1)

Libertad para Danilo

Showing posts with label artículos de escritores sobre escritores. Show all posts
Showing posts with label artículos de escritores sobre escritores. Show all posts

May 18, 2010

Norman Manea: "Tener hogar no es tener patria" entrevista.

por Monika Zgustova
Revista de Occidente nº 336, Mayo 2009
 
Desde hace unos años, cuando viajo a los Estados Unidos, suelo encontrarme con el rumano Norman Manea (Bukovina, 1936), residente entre Nueva York y el mítico Bard College, donde enseña literatura. Nos citamos en uno de los pequeños cafés de Manhattan donde, con una copa de vino en la mano, conversamos sobre temas literarios, históricos y políticos. En esta ocasión, el escritor de melena blanca, melancólico y dotado de un fino y sarcástico humor, que tal vez resultaría menos ajeno en un café parisino rebosante de intelectuales que en esta capital de la prisa, se explaya sobre algunos de los temas que han marcado sus libros de ensayos y sus novelas, sobre todo la autobiográfica El regreso del húligan (publicada en español por Tusquets): el exilio y el retorno al país de origen, el totalitarismo y el presente pragmático, la evolución de la sociedad postcomunista durante los veinte años de democracia y, naturalmente, la literatura y cómo encontrar el tiempo necesario para dedicarse a ella.

-Usted es un exiliado y en sus novelas y en sus ensayos ha reflexionado sobre esa experiencia y sobre el hecho de que el exiliado nunca deja de serlo. ¿No hay, pues, regreso del exilio?

-E. M. Cioran, que se había exiliado en París antes de la Segunda Guerra Mundial, dijo en 1989: «Después de más de cincuenta años he regresado a mi patria, pero creo que mi estancia aquí no durará mucho porque me he acostumbrado a no sentirme en mi casa en ninguna parte. Y seguramente es mejor así.»

-¿Está de acuerdo con él?

-Totalmente. Aunque es verdad que hubo y hay exiliados que regresaron.

-¿Quiénes?

-Solzhenitsin, Lenin, Prokofiev, Smetana, Brecht y más recientemente el poeta polaco Zagajewski: todos ellos regresaron del exilio.

-Pero otros optaron por no volver.

-Sí. Por ejemplo Thomas Mann, Joyce, Hertzen, Gombrowicz, Sandor Márai, Tristan Tzara, Paul Celan o Fondane.

-El exilio rumano fue importante para la cultura francesa. ¿Sería lo que es la cultura francesa sin esos célebres artistas rumanos en sus filas, y sin otros muchos escritores emigrados?

-No sólo los exiliados rumanos fueron importantes para la cultura francesa sino también viceversa: ¿qué serían esos artistas e intelectuales sin la influencia francesa? La cultura francesa estaba abierta a influencias extranjeras y daba la bienvenida a los artistas del mundo entero. Tzara, Fondane, Ionesco, Victor Brauner, Celan, Cioran, Brancusi, Enescu son nombres importantes no sólo en el contexto cultural francés sino en el universal.

-¿Dónde se puede sentir en casa un exiliado?

-Tener un hogar no siempre implica tener una patria. Desde este punto de vista los Estados Unidos parecen ser el mejor lugar del mundo porque son «el mejor hotel». Lo que significa que aquí no te obligan a comportarte de ninguna manera especial, y, además, los servicios no están mal: el teléfono y el agua corriente siempre funcionan, las facturas mensuales llegan correctas, etc. América es el país de los emigrantes: aquí no existe ni el carnet de identidad (los ciudadanos demuestran su identidad con el carné de conducir) y el gobierno se llama «administración».

-¿Cómo es eso de vivir entre distintas culturas?

-Soy de una región «cosmopolita» de Rumanía, Bukovina, que había formado parte de Europa Central y donde había un continuo contacto entre la cultura judía y la alemana-austriaca. En cuanto a mí, me considero un centroeuropeo y sin ninguna duda mis obras tienen un carácter centroeuropeo. Eso quiere decir que antes de haberme exiliado yo ya sabía perfectamente qué significaba hallarse en la encrucijada de varias culturas.

-La palabra «emigrante» o «exiliado», ¿tenía otro significado en la época del totalitarismo comunista del que tiene hoy en los países del Este?

-En aquellos tiempos esta palabra tenía un significado político y un exiliado no podía volver a su patria sin correr un riesgo enorme (el caso de la poeta rusa Marina Tsvietáieva, a la cual se le imposibilitó la vida en la Unión Soviética hasta que no tuvo otro camino que el suicidio, es sólo uno entre muchos casos terribles).
Ahora uno puede regresar aunque a su vuelta le espera más de un obstáculo digno de tenerse en cuenta.

-¿Qué diferencia ve usted entre un exiliado y un emigrante económico?

-Un emigrante puede salir de su país por motivos que no sean políticos: religiosos, morales, económicos e incluso por un amor no correspondido o por la esperanza
de poder hacer una carrera más rápida en el extranjero, vete a saber. Sin embargo en el fondo tiene los mismos problemas que un exiliado.

-¿Cuándo y en qué condiciones se fue usted de Rumanía?

-Cuando tenía cinco años, la dictadura nacionalista-militar del mariscal Antonescu me deportó con mi familia a un campo de concentración. Ése fue mi primer exilio. En una extraña pero significativa simetría, a los cincuenta años me vi forzado a abandonar otra vez Rumanía, esta vez gobernada por el dictador Ceausescu, que afirmaba ser lo opuesto al anterior. En medio de estas dos situaciones extremas experimenté algo así como un exilio interno para poder soportar la vida cotidiana en una sociedad tiranizada.

-La primera deportación y luego el refugio en su interior, ¿le prepararon para el exilio en sí?

-En absoluto; el exilio es algo completamente distinto. Pero debo admitir que, desde la perspectiva actual, tras veinte años de refugiado, creo que el exilio fue el mejor obsequio que el destino jamás me haya hecho, aunque en su momento me pareció algo sumamente indeseable. El exilio lo he pagado y lo sigo pagando muy caro.

-¿Cómo?

-Tras muchas dudas, a mis cincuenta años no tuve más remedio que irme de Rumanía. Lo perdí todo: mis amigos, mi querida biblioteca, los lugares que había amado, y sobre todo mi lengua.

-¿Cómo fueron sus primeros pasos en América?

-No deseaba instalarme en América, sabía que su cultura era demasiado distinta de la mía y que era un país difícil para mi contexto cultural. Pero por fuerza tuve que venir a parar aquí, y además sin conocimiento alguno del inglés: siendo un desconocido y ya no muy joven escritor rumano.

-¿No pensó en dedicarse a otra profesión?

-¿A cuál? No podía trabajar de taxista porque no sé conducir, ni tampoco de vendedor: conmigo, la tienda habría quebrado en un abrir y cerrar de ojos. De modo que tuve que empezar de cero y, pasito a pasito, abrirme camino en la selva de lo desconocido Y aún hoy, tras veinte años en esta dadaísta capital de emigrantes y refugiados, a pesar de todo lo que he logrado, tengo la sensación de ser un extraño, de no entender nada y estar absolutamente solo.

-¿Y eso? ¿No acaba de decirme que el exilio es lo mejor que jamás le sucedió?

-Sí, lo es. Se lo explico: la situación en que me encuentro es tan dura que cuando supero algo, me sirve como un estímulo increíble. Tengo la sensación que la experiencia del exilio es el mayor reto que un escritor y un intelectual europeo pueda afrontar, al igual que lo es la de un americano que resida en Europa.

-¿Cómo es el regreso del refugiado al país de origen?

-Siempre es un momento de gran emoción, una confrontación nostálgica con el propio pasado. Al regreso a la patria lo llamaría «turismo a posteriori»: visitas los lugares de tu biografía que habías abandonado. ¿Cómo es el regreso al país de origen? Depende de la relación que has establecido con tu país.

-¿Cuál es su relación con Rumanía?

-Mi primer retorno a mi país en 1997 fue una visita tensa, desagradable («el regreso del húligan») porque el país estaba muy deteriorado, se respiraba en él un ambiente nacionalista muy estúpido y una abierta hostilidad pública hacia mi persona. Rechacé aparecer en público, rechacé las entrevistas alegando que sólo había venido a visitar a mis amigos y algunas tumbas. Más tarde me preguntaron en repetidas ocasiones por qué no me instalaba en mi país.
Contesté lo que contesto siempre: que sólo regresaría definitivamente si no sintiera más que indiferencia hacia mi patria.

-¿Y sus visitas posteriores?

-En la primavera de 2008, mi estancia allí fue algo así como la gira de una estrella del rock. Entrevistas en televisión, conferencias y debates, la entrega de dos doctorados honoris causa por las universidades de Bucarest y Cluj, artículos elogiosos en toda la prensa, el proyecto de publicar mi obra completa en veintidós volúmenes en una editorial importante, etc.

-¡Qué cambio! ¿Cómo se lo explica?

-Un cambio drástico, sí. ¿La explicación? Seguramente por la mezcla de pragmatismo y de evolución -real o cosmética- que caracterizan a la Rumanía que ha entrado en la Unión Europea y tiene que mostrar otra cara: la existencia visible de una nueva generación, más occidentalizada y libre de prejuicios y del viejo provincianismo estrecho de miras. Pero al dejar el país, después de una acogida tan festiva sentí que yo ya no pertenecía a ese lugar.

-¿Y qué sintió al volver a Nueva York?

-Que tampoco pertenezco a este país ni a esta ciudad que, sin embargo, es y será mi último domicilio.

-¿Por qué el último?

-Aquí tengo mi refugio, sólo aquí siento en profundidad lo que caracteriza nuestra era: esa confrontación esencial del individuo con lo «global» y su comunicación inmediata, su posibilidad de difundir rápidamente una información y sus peligros de consecuencias planetarias.

-Parece que la cultura de los países pequeños (por ejemplo la checa) no acepta como propios a aquellos escritores que crearon parte o la totalidad de su obra en otros idiomas (Kafka en alemán, Kundera en francés). Las culturas pequeñas restan, mientras que las grandes suman. ¿Cómo reaccionan los rumanos ante ello?

-Me parece que eso no es cuestión sólo de los países pequeños, aunque es cierto que en ellos seguramente existe un resentimiento que se debe a un espacio reducido, provinciano, tribal. Hace años hablé con una escritora australiana que, para mi gran sorpresa, me dijo que incluso en un país tan grande como Australia, tradicionalmente refugio de exiliados, existe el mismo comportamiento mezquino con los escritores que se fueron de allí que el que se da en los países pequeños.

-¿Hay culturas que recuperan a sus escritores repudiados, exiliados, perdidos?

-Sí, la rusa por ejemplo está ahora recuperando a escritores del exilio antes repudiados como Nabokov, Bunin, Brodsky, y Polonia ha hecho lo mismo con Gombrowicz (aunque mucho menos con I. B. Singer o Czeslaw Milosz).

-Escritores muertos.

-Sí, la situación es siempre más fácil con los escritores muertos, que se pueden utilizar post mortem políticamente o como propaganda cultural cuando haga falta. Pero incluso a los escritores muertos que tuvieron una relación crítica con el cliché nacional (o nacionalista) de su país se les suele censurar o incluso ignorar.

-¿Es del todo negativa la experiencia de haber vivido en un país totalitario?

-En los tiempos oscuros la vida suele estar sometida a una gran presión. Pero hay que admitir que esos tiempos ofrecen momentos de una intensa solidaridad y afecto, estimulados por lo exiguo del espacio privado, por la dificultad de expresar los ideales, o de vivir a fondo la relación con los demás. Si los riesgos que uno corre o el paulatino proceso de desmoronamiento psíquico no destruyen la existencia (como pasó con mucha, demasiada gente), esa traumática «iniciación» en la capacidad humana hacia el mal puede tener un efecto duradero, «pedagógico» en cuanto a tu comprensión de las ambigüedades del comportamiento humano. Si uno está verdaderamente preparado para asimilar las lecciones que la vida le ofrece en esas condiciones tan adversas, puede adquirir la tozuda costumbre de examinar el sentido del destino humano, de sentir compasión hacia todas las formas de sufrimiento para, al fin y al cabo, intentar ser bueno y desempeñar acciones de bondad.

-¿De modo que hay aspectos positivos en la vivencia del totalitarismo?

-Si he dicho que esta extrema y agotadora experiencia no es del todo negativa es porque creo que uno puede aprender incluso de ella. No quiero decir en absoluto que sea deseable vivir unos tiempos tan duros.

-¿Son duraderas las consecuencias de haber vivido mucho años en un Estado totalitario?

-Esas consecuencias existen, y son graves. El veneno de una vivencia como ésta es muy, muy duradero. Y no deja de infiltrarse profundamente en tu vida entera, en tu biografía entera.

-¿Siente envidia hacia la joven generación que no ha vivido un horror semejante?

-No. Si miro a los jóvenes de hoy, liberados de las muchas limitaciones y de las heridas que sufrió mi generación, aun así no los envidio. A pesar de que su vida mucho más fácil podría parecer digna de envidia, yo no cambiaría la mía por la de ellos.

-¿Cómo es que el totalitarismo llegó a durar tanto tiempo?

-No fue Dios, ni la Historia, ni el Destino ni nada semejante quien impuso este tipo de sociedad totalitaria. Fue el hombre. Esa clase de sociedad respondía a algunas de las necesidades del hombre, a sus aspiraciones, resentimientos, deseos de venganza, frustraciones y esperanzas. El hombre inventó ese proyecto social y político, el hombre le insufló vida, el hombre lo saboteó y, al final, lo destruyó. Algunas condiciones históricas favorecieron esos proyectos de un idilio diabólico, otras premisas históricas se opusieron a ellos y los aniquilaron. Tendríamos que abandonar para siempre esas grandes promesas de felicidad.

-¿Es posible entender desde el punto de vista actual por qué en su momento la gente llegó a creer en la ideología de la eterna justicia y felicidad y por qué la obedeció ciegamente?

-Si hoy observamos detenidamente el comportamiento tanto de los ciudadanos como de los gobernantes, con sus sagaces pero aparentemente «normales» métodos de corrupción, y las mucho más sutiles señales de sumisión y de esclavitud modernas, podemos entender que unas condiciones mucho más adversas, las totalitarias, la gente obedeciera tanto tiempo a una autoridad represiva. El Estado era el dueño de todo y de todos, el Poder único y general.

-¿Quién puso el primer ladrillo en el edificio del totalitarismo comunista del siglo XX? ¿Lenin?

-Sí. Según Lenin, cualquier revolución (incluso cualquier rebelión) debe ser precedida por cinco minutos de libertad. Y Lenin demostró que sabía cómo explotar esos cinco minutos de confusión y esperanza en 1917.

-Los disidentes, ¿tenían que haber hecho más?

-No creo que fuera posible hacer mucho más de lo que se hizo mientras la Unión Soviética fue poderosa. Al dar ésta claras señales de debilidad y de ansias de cambio, ya fue otra historia. La tendencia a conservar las cosas siempre puede más que el coraje de atacarlas, el egoísmo es más resistente que la abnegación. No podemos pedir a la gente que sean héroes, sobre todo cuando eso equivale a un suicidio. Solzhenitsin pidió una única cosa: «No mentir. » Era un buen comienzo, aunque nada fácil, para recuperar algo de la integridad moral.

-¿Cómo se pasó del movimiento disidente a la caída del comunismo, en 1989?

-En Polonia, la oposición popular se centró en torno a la iglesia católica. En Rumanía, la iglesia ortodoxa era, al igual que en Rusia, una organización colaboracionista con el poder totalitario. Mientras que en otros países comunistas hubo gente como Havel, Michnik o Walesa, los rumanos no tuvimos ni la iglesia católica, ni la revolución húngara ni la Primavera de Praga. A principios de los 80, en una conversación con un intelectual rumano, imaginamos una revuelta popular: de un barrio periférico de Bucarest salen veinte personas que organizan una manifestación callejera; la policía los mira con desdén pero sin intervenir; en diez minutos llegan a ser cien personas, luego doscientas, después ochocientas, y cuando por fin llegan a la Plaza de la Universidad, el centro de la ciudad, ya son entre cincuenta y ochenta mil. ¡Y se acabó! Seguramente algo parecido sucedió en 1989. En aquel otoño caían los regímenes uno tras otro, de un día para otro.
Cuando las puertas se entreabrieron, fue imposible detener lo que durante tanto tiempo se había anhelado.

-Entonces se acabó la guerra fría y algunos esperaban una paz eterna.

-Y, claro, no fue así. Poco después, en todas partes del mundo surgieron nuevas formas de fanatismo, fundamentalismo y ferocidad.

-¿Qué pasó tras la matanza de los Ceausescu?

-La mayoría de los comunistas se autoproclamaron víctimas, oponentes y disidentes del régimen. Hubo un gran resurgir del nacionalismo, de las consignas de la antigua derecha, como si no se estuviera en vísperas del siglo XXI sino de la Segunda GuerraMundial. Muchos de los miembros de la policía secreta se acostumbraron rápidamente a la crueldad de la primera fase del capitalismo y se enriquecieron.

-¿Qué se ha hecho de los antiguos disidentes?

-Han tenido los destinos más variados. Unos están en Occidente, otros siguen en su país, otros más se mueven entre ambos mundos. Algunos, ansiosos de ganar celebridad en el carnaval cotidiano, se pusieron a escribir panfletos en la nueva prensa, otros evolucionaron hacia una extraña mezcla de nacionalismo-anticapitalismo-antimodernismo-antiamericanismo, y hubo quien se convirtió en agente inmobiliario o empresario.

-¿Están en la política, como Havel?

-La clase política rumana actual cuenta con pocos ex disidentes, y sí en cambio con muchos herederos de la nomenklatura del partido, muchos oportunistas y dealers.

-¿Qué ambiente se respira en la Rumanía actual?

-La atmósfera en ese «país triste lleno de humor», según un poeta, es una mezcla de corrupción y anticomunismo feroz, simplista, cómodo y resultón.

-¿Por qué el populismo está en alza en los países del Este?

-El populismo se da allí donde los políticos intentan permanecer en el poder a toda costa, y sobre todo durante una transición tan difícil de la dictadura a la democracia, de la economía dirigida por el Estado a la libre economía de mercado, del aislamiento a la comunicación. El alza del populismo se puede explicar por el hecho de que los ciudadanos del Este vivieron décadas en una sociedad rígida, hipócrita, ineficiente y mal gobernada y siguen mirando la política con reticencia. Si aparece alguien que promete que va a solucionarlo todo se le hace caso sin crítica. Además, estamos en una época en que el mundo entero atraviesa por una profunda confusión, nadie sabe explicar muy bien qué ha ocurrido ni qué ocurrirá, nadie sabe a ciencia cierta cómo se pueden evitar crisis y conflictos más amplios en ese ambiente actual de fuertes contradicciones socio-políticas.

-¿Hay que temer a Rusia?

-El pasado de Rusia no inspira confianza. Además tuvo la etapa comunista más larga de todos los países del Este. En esta última década, un astuto aparatchik de la KGB ha sido y sigue siendo su líder, un hombre entrenado en oscuras manipulaciones. Si alguien, como el presidente Bush, ve honradez y sinceridad en sus ojos azules, hará el mayor de los ridículos y tendrá el mismo final trágico que el payaso tejano. Putin ha podido mejorar la economía (a estas alturas está claro que Dios puso el petróleo únicamente en los lugares que no convienen y en las manos que no convienen...), gobernando con mano de hierro la logrado apaciguar el caos inicial, suprimir la disidencia, la prensa libre, eliminar a sus adversarios y crear las bases de una nueva y orgullosa Madre Rusia. Es un país que sigue siendo importante y más vale ayudarle a evolucionar hacia una democracia real, dispuesta a una honesta colaboración con Occidente. Pero siempre deberíamos estar en guardia ante su agresiva tradición místico-mesiánica.

-Y la nueva generación, ¿se interesa por lo que pasó o más bien está ansiosa de llevar una vida diferente sin muchas molestias?

-Es una generación pragmática, occidentalizada, orientada hacia su propio bienestar y los placeres que les ofrece el día a día. Los jóvenes viajan mucho, estudian en Occidente, intentan no regresar y si lo hacen, están obsesionados con aprovechar las oportunidades de la sociedad surgida del mercado libre. La nueva generación no se interesa por la vida de sus padres y sus abuelos. No obstante algunos de los mejores libros que recientemente se han publicado sobre las décadas del comunismo proceden de la nueva generación de escritores, entre los cuales hay algunos talentos dignos de señalar.

-¿Qué significa para Rumanía su ingreso en la UE?

-Puede ser una buena oportunidad para esa nueva generación de la que hablo y tal vez también para el país en su conjunto, que se verá obligado a obedecer las normas democráticas y legales que pueden mejorar la economía del país y tal vez hasta el lado ético de la gente.

-¿En medio de todas sus actividades, tiene tiempo para leer?

-Desgraciadamente tengo poco tiempo para leer. Mi gran deseo es releer a Proust, Svevo, Tolstoi, Joyce, Dostoievski, Flaubert, Malcolm Lowry, Faulkner y Twain, además de algunos de los clásicos rumanos que adoro. Leo sobre todo lo que escriben mis amigos, que por suerte son buenos escritores. Y puesto que debo leer mucho para dar mis clases en Bard College, he estructurado mis clases de manera que pueda debatir con mis estudiantes las novelas de ThomasMann, Camus, Von Chamisso, Kafka, Joseph Roth, Musil, Ionesco, Bruno Schulz, Koestler, y también Saul Bellow, Saramago, Vargas Llosa, Kundera, Philip Roth, Sebald, Tabucchi, Kertesz, Magris, Muñoz Molina, Kadaré, Pamuk, Danilo Kiš.

-¿Es una desventaja escribir en una lengua relativamente pequeña?

-Sin ninguna duda. Tuve grandes dificultades para encontrar traductores y editores. Supongo que no sólo es el caso del rumano. Aun así, todavía quedan muchos escritores cuya lengua de expresión es pequeña.

-¿Sólo escribe en rumano o también en otros idiomas?

-La ficción la compongo sólo en rumano. Puedo escribir otra clase de textos en otros idiomas, sobre todo en inglés.

-¿Cómo se siente escribiendo en otros idiomas?

-Eso depende del nivel de conocimiento de la lengua que tenga. Puedo escribir un texto impersonal o traducir, en mi cabeza, de un idioma a otro. Cuando más cómodo me siento es cuando escribo en mi lengua materna.

-¿De qué modo se complementan en su obra novela y ensayo?

-Son dos formas bien diferenciadas de literatura. El ensayo es más dialéctico, racional, intenta encontrar nuevas ideas, significados y niveles en esos viejos temas que resultan eternamente nuevos, tanto si son culturales, sociales, políticos, psicológicos o religiosos. La ficción dispone de más libertad creativa, se halla más profundamente arraigada en la oscura psique de la realidad, aun cuando crea un mundo totalmente imaginario.

-Tras haber escrito sólo ensayo durante mucho tiempo y después de enseñar literatura, ¿es fácil volver a la ficción?

-No, cuesta mucho pasar del análisis y de los comentarios a la abrumadora tarea de inventar un mundo de personajes, descubrir la verdad que con frecuencia se oculta en tu entorno o muy dentro de ti. Tal como dijo Valéry: si de verdad quieres sumergirte en las profundidades de tu ser, deberías entrar en él armado hasta los dientes.

-¿Se siente responsable de mantener la memoria de una época?

-Soy escéptico en cuanto al papel esencial de la memoria, su autenticidad y sus efectos duraderos, del mismo modo que soy escéptico sobre la posteridad misma. Ya sabemos, por nuestra vida familiar y por la historia, que la gente no desea aprender de sus antepasados. Prefieren que les oriente su propia experiencia, sus propios errores. Además, la memoria de los tiempos oscuros no es atractiva; para mucha gente es un peso que no están dispuestos a soportar.

Apr 20, 2010

Roberto Echevarren: de Arte andrógino: estilo versus moda

 roberto echevarren
(montevideo, 1944)

Image Hosted by ImageShack.us
de Arte andrógino: estilo versus moda

Cierta teoría corrió en los medios revolucionarios en Rusia alrededor de 1917. Se refería al sexo, y era la teoría del "vaso de agua". Propiciaba la libertad sexual en tanto afirmaba que tener sexo es como tomar un vaso de agua. Deberíamos saciar el apetito sexual del mismo modo simple y directo, acostándonos con quien queramos y con la mayor facilidad.
El que tiene sed bebe agua, el que tiene un deseo se calma con una relación sexual. No sé quién formuló esta teoría, o más bien, cocinó esta metáfora, y cómo se puso en circulación. Los artículos y escritos que conozco se deben a autores que más bien tratan de contrarrestarla.
Uno de ellos es Alejandra Kollontai, quien fue una colaboradora de Lenin del primer momento, y uno de los pocos antiguos bolcheviques que sobrevivieron a Stalin.
Un artículo de la Kollontai, Eros con alas
[1],  objeta, en contra de la teoría del vaso de agua, que cuando uno se acuesta con alguien tiene que haber algo más que la mera operación fisiológica, que ese Eros debe tener "alas", es decir un aura, un interés más amplio, algo relacionado con los sentimientos, con cierto trabajo compartido y un cambio de conciencia política. Pero ella sí estaba de acuerdo con el sexo libre, porque pensaba que con la Revolución Bolchevique iba a desaparecer la familia, ya que las mujeres se integrarían a las tareas de producción junto con los hombres, y los niños iban a ser cuidados en las creches, unas guarderías infantiles que el Estado iba a instalar por todas partes.
De manera que la familia ya no sería una institución necesaria o justificable. Para Kollontai las relaciones eróticas son inestables, si no fugaces: tiende a configurarse un triángulo, una pareja abierta o con alguna línea de fuga, la posibilidad de situaciones triangulares dentro de un dinamismo de pasajes.
Siguiendo planteos del autor decimonónico Alejandro Herzen en su novela ¿Quién tiene la culpa?, Kollontai admite que es legítimo mantener relaciones al menos con dos personas al mismo tiempo si, por motivos distintos, vienen a colmar aspectos de la personalidad. Kollontai expone la libertad erótica, se mueve dentro de ese marco, aunque subordina el impulso a los requisitos de un contexto, piensa que las "alas" de Eros lo visten con el talante de una cultura y de una ética revolucionarias.
Pero su adversario en este campo era Lenin, quien no sólo se oponía a la Kollontai, sino sobre todo a la teoría del vaso de agua. Según él, no era adecuado –en ese momento en que se abolían grupos y clases sociales y se reorganizaban las relaciones económicas y la producción– dar importancia a las cuestiones eróticas, o debatirlas.
Si los jóvenes se obsesionaban con el sexo, argumentaba, iban a perder fuerza para las tareas productivas y el desarrollo del nuevo estado de los Soviets. Era un tema que sobraba, del cual no había que hablar. Lenin creía en ciertos valores tradicionales acerca de la unión conyugal. Estuvo unido durante décadas y hasta el fin de su vida con la Krupskaia. Mantuvo, al costado de este arreglo, otras relaciones amorosas, algunas de cierta duración, como su vínculo con Inessa Armand.
Pero tal comportamiento se afiliaría a una tolerancia decimonónica hacia el adulterio, como válvula para mantener una unión estable. No compartía la actitud más osada y abierta de Alejandra Kollontai, y mucho menos la metáfora del vaso de agua. En su entrevista con la comunista alemana Clara Zetkin expresó enfático rechazo a la estrategia por parte del Partido Comunista alemán de aceptar que las prostitutas se asociaran, dentro del Partido, en una organización autónoma, como un gremio del trabajo, de acuerdo a su actividad, y tuvieran un periódico propio. Exigió de parte de Zetkin un compromiso para disolver ese grupo[2].
Con esto quiero indicar que lo que se va consolidando dentro de la ideología bolchevique de los primeros años revolucionarios es la noción de que el sexo es una distracción banal en vista del imperativo de crear la andadura económica y política (en un sentido estricto) de una sociedad nueva. La planificación debe ocuparse de organizar las actividades productivas que lleven a satisfacer necesidades.
Hay que desarrollar la capacidad de la gran industria, asegurar la alimentación y la manufactura de bienes que sirvan a la producción, como tractores, además de bienes de consumo, relegados, éstos, al último escalón de prioridades, y siempre escasos, si no ausentes. Se ha desmantelado el proceso y se ha perdido el conocimiento de cómo hacerlos al ser desplazados o quedar sin trabajo los operarios entrenados en esas tareas. No sólo hay un rechazo del lujo.
Se retacea aún aquello que es la propia necesidad, la necesidad de cada hombre en particular y en concreto, más allá de las necesidades macroeconómicas de la infraestructura (la industria pesada, la electrificación, los armamentos) o de las necesidades macropolíticas de la superestructura (educación y propaganda).
Se trata, al menos en principio, de alimentar a la gente, vestirla, darle casas. Pero si un deseo triunfa en la Revolución Bolchevique, es negado en aras de la necesidad.
De todos modos, en los primeros años de la Revolución la política erótica fue relativamente abierta, el divorcio fácil. Pero Stalin se encargó de fortalecer las leyes matrimoniales y penalizar las relaciones entre hombres. "En marzo de 1934 hizo su aparición la ley que calificaba las relaciones sexuales entre hombres como 'crímenes sociales' que debían ser castigados, en los casos más benignos, con tres a cinco años de prisión... La homosexualidad estaba colocada en el mismo plano que otros delitos como el sabotaje o el espionaje."
[3] 
Cuando Stalin proclama la metáfora de que el escritor es un ingeniero de almas, esas almas soviéticas son admisiblemente poco eróticas. Según el realismo socialista, al que Stalin mismo da nombre en 1932 durante un banquete en casa de Gorki que celebra la creación de la Sociedad de Escritores Soviéticos como única organización permitida, derogando las formaciones anteriores, la literatura debe ocuparse de la denuncia de la explotación capitalista y de la loa de las nuevas realidades económicas soviéticas.
El erotismo es un ingrediente peligroso que debe ser dosificado y encuadrado en fórmulas canónicas y puesto al servicio, como apoyatura, de las supuestas realidades de la producción, la lucha de clases, o los espías contra el Estado Soviético, acerca de lo cual hay que testimoniar.
En 1936 Stalin ataca en un artículo de Pravda la música de Shostakovich. Este piensa que lo van a arrestar y eliminar, pero no es detenido. Se suprime en cambio su segunda ópera, que estaba teniendo gran éxito de público en ese momento, tanto en Leningrado como en Moscú, Lady Macbeth del Distrito de Mtsenk, basada en un cuento del siglo XIX, de Nikolai Leskov, que lleva el mismo título, y que trata de un hecho real. A Stalin no le pareció edificante poner en primer plano de la acción y de la música una pasión erótica desbocada que recurre a los medios más cruentos, como un triple asesinato, y exhibe falta de escrúpulos y de arrepentimiento por parte de la heroína. Le pareció que tenía una influencia corruptora. La ópera, en vida de Stalin, jamás volvió a ponerse en escena. Una adaptación tardía, con cambio de nombre, fue revivida en los sesentas.
El moralismo oficial de Stalin no tiene nada que ver con su vida privada disoluta. O la de otros dirigentes comunistas, como Lavrenti Beria. Pero esas costumbres eran secretas. Lo que predicaban los periódicos y se exigía al arte y se exigía hasta cierto punto en la vida privada a los ciudadanos era un deseo sometido a las necesidades de planificación, organización y producción.
El marxismo, o las sociedades autodenominadas marxistas, han vivido negando el deseo como un desorden al cual se restringe la expresión, y sólo admitiendo en las relaciones humanas el imperio de la necesidad, o las responsabilidades y los deberes de un amor solidario, predicado por la propaganda en un contexto de control policial y de denuncia. Las cuestiones eróticas per se exigen censura y vigilancia, una proscripción equivalente a la de los artículos suntuarios, como si esos puntos de brillo y atracción no fueran otra cosa sino excedentes, un exceso innecesario.
El hombre nuevo no participa en lo que se considera perversiones decadentes, si no ya del aristócrata, de la clase dominante de una sociedad de capital privado. La literatura es entendida al servicio de ese punto de vista, un testimonio planificado de las necesidades y su satisfacción posible en el nuevo orden socialista. Pero aún la necesidad individual, si bien no es negada, resulta circunscrita tanto en la esfera aceptada de su validez como en las posibilidades efectivas de su satisfacción.
Esta negación o proscripción del deseo en el pensamiento marxista, tanto de Marx que se ocupaba de las cuestiones de producción y del rol del capital en el sistema, como de las sociedades marxistas leninistas, corresponde con la falta de aprecio en esas mismas sociedades de lo que podríamos llamar estilo, tanto en la apariencia, diseño y textura de los objetos, como en el aspecto de las personas, como en las inflexiones de su actuar. Si el descanso y el recreo pueden ser considerados utilitarios, ya que resultan aspectos insoslayables del proceso de producir, el estilo escapa al importe utilitario. Pero estilo no significa mero adorno, y menos aún adorno convencional.
Dentro de los austeros lineamientos arquitectónicos del movimiento ruso que se llamó constructivismo, y que se desarrolló por lo menos en el papel, en proyectos, durante el período pre-staliniano, El Lissitzky considera que la tarea de los arquitectos consiste en vincular racionalmente los nuevos materiales y técnicas de construcción con una superestructura ideológica que tome en cuenta las necesidades de vivienda y trabajo en una sociedad guiada por principios comunitarios. Esta es una tarea "objetiva", "emprendida con la muda esperanza de que el producto final sea contemplado eventualmente como una obra de arte."[4]
En los veintes en la Unión Soviética se admite una arquitectura de vanguardias, más como pensamiento que como ejecución (por ejemplo, los proyectos y maquetas de Tatlin), vinculada al Bauhaus, una arquitectura funcionalista pero inventiva, que busca interactuar entre interior y exterior, entre materiales de construcción y uso del edificio. Hay luz para que la gente vea, falta de adornos, falta de complicación. Una gracia simple en las líneas está dictada por la estructura y los materiales empleados, así como por la función del local. Fueron pensados en esos momentos la relación entre la ciudad y el campo, los problemas de diseño de ciudades enteras, con su distribución de zonas verdes, así como de reas reservadas a la industria o a la residencia, ejes viales y ferroviarios.
Tal el caso de Magnitogorsk, que N.A. Miliutin discute en un artículo de 1930, considerando los pros y contras de los diferentes proyectos presentados para la construcción de la ciudad, incluido el propio
[5]. Otra preocupación fue cómo figurar las viviendas comunales, a diferencia de las unidades para una familia individual, teniendo en cuenta la emancipación de las mujeres y su integración al trabajo, el relieve y el rol de la pareja y de los hijos en el nuevo estado.
Stalin se cansó de esta arquitectura poco enfática en relación a los mensajes y propaganda del poder, y volvió, al menos en los edificios públicos y en las viviendas para la nomenklatura, lo mismo que Hitler enemigo del Bauhaus, a las fachadas adornadas y a un diseño decimonónico y por lo tanto kitsch, prestigiado por motivos impersonales e intemporales, por modelos recibidos. Los adornos aquí no son inventos, sino copiados y por lo tanto neutros, aunque no inocentes mensajeros de una grandiosidad convencional y segura. El efecto es pesado, ya sea por la abundancia de ornato o por el recurso a un neoclasicismo de catálogo. Se paralizó el experimento y la apertura de los procedimientos y las formas, en el sentido de una aventura, de crear áreas diferentes, singulares, una nueva experiencia del espacio. La causa primaria fue el culto de la personalidad,
la megalomanía de Stalin: en adelante, la arquitectura debería cantar victorias y logros... Lo que siguió fue una "monumentalización" errática pero constante, especialmente en Moscú... un 'haussmanismo'... Estatuas, entabladuras, columnas (funcionales o no) restauraban el viejo respeto hacia lo gigantesco, el orden, la simetría –todo lo cual asociado con una autoridad solemne e incuestionable... Como Nicolas Timasheff señaló hace muchos años, el estalinismo fue un museo de los estilos históricos rusos provenientes de diversos períodos: arquitectura de 1820 dotada del monumentalismo político de 1930, música de concierto de la mitad del siglo XIX, y disciplinas educativas del fin del siglo XIX.[6]
Bajo Stalin se consagra lo convencional gregario, desde lo pobre desnudo, cabañas de madera para las nuevas locaciones industriales, con mejoras paulatinas hacia el bloque soviético de apartamentos, y arquitectura del poder, solemne y recargada. Esto coincide con su gusto por una literatura pasatista y pacata, doctrinaria, sin riesgos temáticos o de procedimiento, que debía estar modelada según el término que él mismo inventó: el realismo socialista.
El estilo como un borde en que juega el deseo resultaba inadmisible, y sin interés, o de relevancia injustificada.
El estilo era para Stalin en particular y para el estalinismo socialista en general, un instrumento de propaganda, o de lo contrario un epifenómeno, una manifestación superficial que relegaba los procesos decisivos y profundos de la economía y las relaciones presumidas auténticas entre los hombres. En este sentido, carecía de legitimación.
Así se entendió el estilo por parte de los partidos comunistas latinoamericanos. Durante los cincuentas y sesentas, pero aún durante los ochentas, la música de rock o las modalidades alternativas de indumentaria o cortes de pelo, el nuevo aspecto de los hombres y de las mujeres resultaba para los comunistas algo irrelevante, si no condenable, un modo de estar sujeto a la economía de mercado y a sus tentaciones. En los sesentas los rockeros y los hippies ya no tienen el aspecto típico de hombres, y ese nuevo aspecto se relaciona con una vida sexual más abierta y tolerante, menos machista, con la experiencia de drogas antes inaccesibles, con el resurgimiento de imágenes suprimidas: tal, por ejemplo, la figura de los indios estadounidenses, que sólo aparecía en los westerns denigrada, amenazante.
Esa impronta resurge, como compulsión a repetir demoníaca (y demonizada) en el rock: pelo largo, cuero, tejidos autóctonos, maquillaje y joyas. Para los partidos que seguían la línea de Moscú, esto eran taras del mundo capitalista.
En la Unión Soviética y sus satélites se prohibió con mayor o menor éxito el rock, de igual modo que en época de Stalin y de Hitler se tendía a suprimir el jazz. En la Cuba socialista alguien podía ser enviado a un campo de concentración o "campo de trabajo" no sólo por ser homosexual o seminarista
[7]  sino por tener un corte de pelo diferente u osado, por vestirse de un modo desafiante al canon correcto, al aspecto considerado normal de un hombre o de una mujer[8]
En la China de Mao todos debían usar la chaqueta azul, emblema de una necesidad, la de vestirse, satisfecha. Los artículos cubrían el cuerpo para protegerlo del frío, y cuanto más uniformes mejor, ya que cualquier indicio de autoexpresión, de singularidad, era castigado como una tendencia individualista y por lo tanto índice de antisocialismo o contrarrevolución.


Tomado de la revista 33y1/tercio en su número Okupas











[1] Alejandra Kollontai, "Make Way for the Winged Eros", en Bolshevik Visions, Part 1, editado por G. Rosenberg, Ann Arbor Paperbacks, University of Michigan Press, 1993, pp. 84-94. Es una de las "Cartas a la juventud luchadora", aparecidas en el diario Molodaia Gvardia, n. 3, 1923, pp. 111-24.
[2] “Dialogue with Clara Zetkin", en The Lenin Anthology, editado por Robert C. Tucker, New York, Norton, 1975, pp. 685-699
[3] Wilhelm Reich, La révolution sexuelle, Paris, Plon, 1968, citado en Guy Hocquenghem, Homosexualidad y sociedad represiva, Buenos Aires, Granica, 1974, p. 95.
[4] "Basic Premises, Interrelationship Between the Arts, The New City, and Ideological Superstructure", en Bolshevik Visions, Part II, ed. cit., p. 196.
[5]The Problem of Building Socialist Cities: The Principles of Planning", en Bolshevik Visions, Part II, ed. cit., pp. 197-211.
[6] Richard Stites, Revolutionary Dreams, Oxford University Press, 1989, pp. 238, 246.
[7] Cf. Ernesto Cardenal, En Cuba, Carlos Lohl‚ Buenos Aires-México, 1972. En una entrevista con Cardenal, el Arzobispo de La Habana se horroriza de que los seminaristas tengan que convivir con homosexuales en los campos de trabajo.
[8] De entre un clamor de noticias, baste citar la redada policial descrita en Arturo, la estrella más brillante, novela-testimonio de Reinaldo Arenas (el "testimonio" es un género premiado por Casa de las Américas), Barcelona, Montesinos, 1984, p. 33: "Se trataba de una de las acostumbradas 'recogidas' de jóvenes amparadas en el pretexto insólito de un pelo demasiado largo, de una forma de vestir determinada y, sobre todo, de ciertos rasgos, de ciertas 'maneras'." Los jóvenes seleccionados terminan en un campo de trabajo.

CubaRaw

Luis Trápaga

El artista tiene en venta algunas de sus piezas. Para contactar directamente con él desde La Habana: telf. fijo: (053-7)833 6983
cell: +53 53600770 email: luistrapaga@gmail.com
para ver más de su obra visita su web

#vjcuba on pond5

#vjcuba on pond5
royalty free footage

porotracuba.org

porotracuba.org
demanda ciudadana Por otra Cuba

#goodprint.us

dis tortue...

dis tortue...
enlace a mi cuento "Dis tortue, dors-tu nue?" (bajarlo en pdf)

País de Píxeles

las cacharrosa(s) Cacharro(s)

la 33 y 1/3 de Raulito

FACT me!

TREP

TREP
the revolution evening post

El auditorio imbécil

El auditorio imbécil
Ciro J. Díaz

guamañanga!

guamañanga!
Publikación de Ocio e Instrucción para los Indios de Amérikaribe, para recibir guamá, escribirle al mismo: elcaciqueguama@gmail.com

non official PPR site

non official PPR site
PPR-versus-UJC (unión de jóvenes comepingas)

My Politicophobia

My Politicophobia
I like to think I'm an expert on one thing: myself. The world has a way of constantly surprising me so I've dedicated much of my time to understanding the world one event and one place at a time. "Without struggle, there is no progress." Frederick Douglas

la taza de liz

la taza de liz
Este es un proyecto de ayuda a blogs para incentivar la creación y sustento de bitácoras cubanas

I want u fact

Ricardo Villares

raíz

raíz
Rafael Villares

"De soledad humana"

Los objetos de la vida cotidiana están relacionados con todos los hábitos y las necesidades humanas que definen el comportamiento de la especia.Nosotros dejamos en lo que nos rodea recuerdos, sensaciones o nostalgias, y a nuestra clase le resulta indispensable otorgarles vida, sentido y unidad (más allá de la que ya tienen) precisamente por el grado de identificación personal que logramos con ellos; un mecanismo contra el olvido y en pos de la necesidad de dejar marca en nuestro paso por la vida.La cuestión central es, ¿Cuánto de ellos queda en nosotros? ¿Cuánto de nosotros se va con ellos? (fragmentos de la tesis de grado de Rafael Villares, San Alejandro, enero 19, 2009)

Néstor Arenas

Néstor Arenas
Néstor Arenas

neon-klaus

neon-klaus

warholcollage

warholcollage
la mirada indescriptible de los mortalmente heridos