...
El habanero se ha acostumbrado, desde hace muchos años, a ese juego donde silenciosamente se apuestan los años y se gana la pérdida de los mismos. No importa, “la última semana del mes” representa un estilo, una forma en la que la gente se juega su destino y una manera secreta y perdurable de fabricar frustraciones y voluptuosidades.

Lezama

is there anybody out there?

desmontar la maquinaria

Entrar, salir de la máquina, estar en la máquina: son los estados del deseo independientemente de toda interpretación.

La línea de fuga forma parte de la máquina (…) El problema no es ser libre sino encontrar una salida, o bien una entrada o un lado, una galería, una adyacencia.

Giles Deleuze, Felix Guattari

moi

la maldita...

la maldita...
map by sickboy (enlace a "La isla en peso", el poema de Virgilio Piñera)

...

sintiendo cómo el agua lo rodea por todas partes,
más abajo, más abajo, y el mar picando en sus espaldas;
un pueblo permanece junto a su bestia en la hora de partir;
aullando en el mar, devorando frutas, sacrificando animales,
siempre más abajo, hasta saber el peso de su isla;
el peso de una isla en el amor de un pueblo.

tricorio criptográfico nosomántico

tricorio criptográfico nosomántico
La incoherencia es una gran señora. Si tú me comprendieras me descomprenderías tú.
Nada sostengo, nada me sostiene; nuestra gran tristeza es no tener tristezas. Soy un tarro de leche cortada con un limón humorístico.

Virgilio Piñera
(carta a Lezama)

warholcollage

warholcollage
la mirada indescriptible de los mortalmente heridos

Campaña Por otra Cuba


sobreabundancia y sobriedad

mi habanemia

La Habana puede demostrar que es fiel a un estilo. Sus fidelidades están en pie. Zarandeada, estirada, desmembrada por piernas y brazos, muestra todavía ese ritmo.Ritmo que entre la diversidad rodeante es el predominante azafrán hispánico. Tiene un ritmo de crecimiento vivo, vivaz, de relumbre presto, de respiración de ciudad no surgida en una semana de planos y ecuaciones. Tiene un destino y un ritmo. Sus asimilaciones, sus exigencias de ciudad necesaria y fatal, todo ese conglomerado que se ha ido formando a través de las mil puertas, mantiene todavía ese ritmo. Ritmo de pasos lentos, de estoica despreocupación ante las horas, de sueño con ritmo marino, de elegante aceptación trágica de su descomposición portuaria porque conoce su trágica perdurabilidad.Ese ritmo -invariable lección desde las constelaciones pitagóricas-, nace de proporciones y medidas. La Habana conserva todavía la medida humana. El ser le recorre los contornos, le encuentra su centro, tiene sus zonas de infinitud y soledad donde le llega lo terrible.

Lezama

looking for something?

Loading...

Luis Trápaga

El artista tiene en venta algunas de sus piezas. Para contactar directamente con él desde La Habana: telf. fijo: (053-7)833 6983
cell: +53 53600770 email: luistrapaga@gmail.com
para ver más de su obra visita su web

demanda ciudadana Por otra Cuba

Nov 14, 2008


La Habana a mis pies, cuento de Carpio





LA HABANA A MIS PIES
Para el futuro bebé de Iris y Nacho, mi sobrino
Jorge Carpio



Subimos por el elevador como si fuéramos turistas y nos sentamos a una mesa de La Torre del FOCSA a mirar La Habana. Esta ciudad tan dilatada, dijo Nacho que buscaba algo por el visor de la cámara; y opaca, comentó Iris que la miraba con los espejuelos de sol; y yo no hablé porque me entretuve contemplando los edificios alejados y empequeñecidos como si no hubiera otra cosa más importante en el mundo. Descubrí que los turistas hacían fotos: nos iluminaba el destello de los flashes reflejado en los cristales que rodean La Torre. Disparaban sus cámaras digitales y después se fijaban en la imagen que habían capturado y la comparaban y discutían alegres, como si hubieran hecho algún descubrimiento raro allá abajo en la calle. Una Cocacola con hielo para Iris, vino para Nacho y café para mí fue el pedido. Entonces vi acercarse al mesero: para usted, señorita, le dijo a Iris; y la miró con ojos de seductor; a nosotros también nos sirvió y nos miró, aunque no seductor, sino más bien sumiso. En estos momentos soy un turista con La Habana a mis pies, dije en broma; y seguí mirando a través de los cristales; pensando en la gente que estaba en la calle caminando bajo el sol. Este si es bueno; le comenté a Nacho sobre el café; y le sentí el aroma y el sabor entre amargo y dulce; y prendí un cigarro; y sin que yo lo llamara se presentó nuevamente el mesero con un cenicero en la mano; y esto si es lo mejor que me pueda suceder, pensaba yo; y le decía, sin mirarlo, gracias al mesero que se alejaba hasta su lugar, en un rincón de la barra. Hasta allá se fue, le comenté a Iris y el mesero que era joven y pálido me pareció mustio, aburrido, con su impecable uniforme negro y blanco. Después se nos acercaron unos turistas con olor a queso rancio y también se pusieron a hacerle fotos a La Habana que ya se había nublado porque iba pronto a llover. Iris habló; dijo que los europeos eran unos sucios; pero cuando conoció a Nacho le confirmó que era el único español que había encontrado limpio; y ella infirió que había vivido en Cuba porque se bañaba todos los días. Es bueno esta lluvia, pensé cuando vi
que las nubes se habían puestos a punto de estallar. En tus historias siempre llueve, dijo Nacho. ¿Por qué?, preguntó Iris. Pero yo no supe responder; sólo atiné a encogerme de hombros como si fuera un personaje sospechoso, de novela policial. Luego surgió, como de la nada, una turista solitaria, gorda, relativamente joven, que me miró con sus ojos azules, a mí entender, entristecidos como los de una vaca nórdica. Se puso a mirar por los cristales; es posible que con la intención de ver caer la lluvia sobre la ciudad como me gusta a mí. Fue ahí cuando comenzamos el juego de adivinar de dónde era la gorda. Iris dijo que alemana; no, reprochó Nacho: es irlandesa. A mí no me daba ni irlandesa ni alemana, sino sueca. ¡Caramba!, si la escuché hablar, dijo Iris. Pero yo sabía que era mentira porque la gorda no habló en ningún momento; solo me miraba a mí y a través de los cristales. Yo también la miraba a ella; y pensaba en cómo arrastrarla hasta el baño y poseerla para compensar su tristeza del Norte con mi alegría tropical; y no podía ser porque el mesero y muchas personas nos estaban mirando. Finalmente la gorda se retiró hasta la otra esquina de la cafetería donde había gente al parecer de su país. Desde mi sitio la saludé y ella sonrió; y comprobé que los ojos se le habían puesto más tristes. Comparé su mirada con la de Iris que es de mujer de Centroamérica, y la de Nacho, del mediterráneo y con la mía, -reflejada en el cristal-, que es habanera; y dije que nuestras miradas son alegres porque somos del Sur. Y no sé porqué dije eso pero Iris y Nacho asintieron. ¡Qué bien se está aquí!, comenté para olvidar a la gorda entristecida. ¿Qué te hace pensar así?, preguntó Nacho que siempre me está interrogando sobre la ciudad para oírme decir cualquier cosa simpática o malvada o capciosa. Yo sabía que debía filosofar, y eso nunca me ha resultado; entonces expliqué que me sentía bien porque estaba en las alturas y podía ver la gente debajo de mis pies y porque también la gente desde tan abajo no me podía molestar. Iris y Nacho se rieron y después discutieron sobre los de arriba y los de abajo y los que están a los lados: a la izquierda y a la derecha, se referían ellos; mientras yo miraba caer la lluvia sobre la ciudad. Advertí que el agua era buena porque aplacaría un poco el calor de agosto; y las aceras y
las calles se limpiarían; y mientras cayera la lluvia era posible que la gente pensara de otra forma. Algo que también me llamó la atención de La Torre fue el olor; y se lo comenté a mis amigos; me puese a combinar diferentes aromas que se me aparecen en La Habana. Hice una relación por horarios y sitios: al amanecer en las paradas de guagua se puede notar el olor de la mañana mezclado con el perfume de las mujeres, dije. Y La Torre me recordaba ese aliento de jabón con verija de hembra relajada que me resulta límpido, y excitante. En cambio, por la tarde, la gente huele a sudor, a trabajo, a angustia. Los dos rieron; sobre todo, Iris; y mira que a ti se te ocurren cosas, me dijo ella. Era cierto que se me estaban ocurriendo cosas graciosas; es posible que los lugares altos me hagan ser más original, pensaba yo. ¿Será porque en La Torre el clima está hecho para que uno no advierta el calor, ni el de la calle ni el de la gente? Miré otra vez por el cristal y ya había escampado y también había salido el sol con más fuerza. Me fijé en la calle y pude ver el vapor de la lluvia que se levantaba y amenazaba con atacar La Torre. No me preocupé porque sabía que ese calor no iba a subir tan alto hasta nosotros; pero sentí compasión por los de abajo, tan lejos y tan vaporosos, dije. Eso allá abajo es el infierno, pensé. No recuerdo porqué relacioné La Torre con las fortificaciones antiguas y me creí un guerrero que defendía una plaza junto a aquellos extranjeros con ojos de bárbaros; y el enemigo eran la gente de abajo y el calor. Pronto salí de mi ensoñación; pusieron música y me concentré en las canciones tan bonitas que se escuchaban. Ahora sí esto es lo máximo, dije. Y Nacho me respondió que no pensaba así porque la música no era cubana; y ese lugar era para poner música de la nuestra y no ésa extranjera; con acento meloso. Pero yo le repliqué y le dije que esas canciones me encantaban; que ya estaba cansado de tanta bulla todo el día, y era bueno de vez en cuando oír melodías suaves, dulces. La Torre te pone romántico, me dijo Iris en tono de burla. Entonces añoré que Nancy mi mujer estuviera a mi lado; pero desgraciadamente ella no puede porque vive en Nueva York y no la dejan venir acá y a mí no me dejan ir a allá por todas esas razones extrañas que están pasando ahora en el mundo. Traté de olvidarlo; no quería estar
triste en La Torre. Pero además, no vale la pena sentirse mal en un lugar tan agradable; para sentirse mal están la calle y esas otras situaciones y el calor, pensé. Siguieron llegando turistas que pedían los más extraños platos y tragos y de todo. Y yo los miraba asombrado como si nunca hubiera visto algo parecido. Pedimos la cuenta y Nacho le pagó al mesero mustio porque debíamos ir a otro lugar, tal vez no tan alto, pero de alguna forma parecido a La Torre. Bajamos los treinta y tres pisos. Y cuando estaba en la calle comencé a sentir una especie de añoranza por La Torre y la miré. Pero seguimos caminando y nos perdimos entre la gente, el calor, la ciudad.

No comments:

Post a Comment

déjame un guiño...

#DDHHCuba2013 (1) 11 bienal (11) a-mí-no-pero-a-ella-sí-compañero (38) Ahmel Echevarría (3) Ailer Gonzalez (9) Ailer González (1) al derecho o al reVes? (16) Alejandro Brugués (1) Alejandro de La Fuente (1) Alex Hernández Dueñas (1) Alexander González Zayas (1) Amnistía Internacional (1) Ana Olema (2) Ananda Morera (2) antimovimiento del rock cubano (4) Antonio Rodiles (32) art-S (120) arte conducta (8) arte cubano (3) arte cubano contemporáneo (8) artículos de escritores sobre escritores (17) asamblea nacional del poder popular (1) Azucena Plasencia (7) blogger (2) Boring Home/2009/ Orlando Luis Pardo Lazo (1) Boring Home/2009/el libro prohibido de OLPL (13) Boris González Arenas (5) bostezos matutinos (1) Camilo Ernesto Olivera (1) Carlos Martiel (1) Castro (1) Castro catástrofe (1) Celia-Yunior (1) centros de trabajo (4) Ché Guevara (2) cine filos (42) cinemateca programacion (5) Cirenaica Moreira (1) Ciro Diaz (1) Cladio Fuentes (1) Claudia Cadelo (15) Claudio Fuentes (11) correitos (8) crimen (1) Cristo Salvador Galería (3) Criterios (1) Cuba (23) cuban blogger (29) cubismo? (18) cuento (10) cumple hechiz (1) David D Omni (1) DDHH (7) de tó (35) de-la-s.o.s-city (30) delirantes (2) demanda ciudadana Por otra Cuba (21) Dennis Izquierdo (1) Denys San Jorge (1) derecho constitucional (1) El Sexto (4) Engels (1) Ernesto Menéndez-Conde (1) Ernesto Santana (3) escaramuzas literajeras (12) Espacio Aglutinador (7) espacios alternativos (5) esquizoanálisis (12) Estado de Sats (23) evolución (2) Ezequiel Suárez (1) fernando pérez (1) Festival del Nuevo Cine de La Habana (3) Festival Rotilla (1) Fidel Castro (1) Fito Páez (1) food (1) formar lío (5) fotofilia (116) freeRodiles (28) friendship (15) Gabriela García (1) gatos (4) Gilles Deleuze (1) Giselle Victoria (1) gorki (11) gorki free (13) Gorki Águila (1) graffiti habana (9) green revolution (3) guamañanga (5) Hamlet Lavastida (3) Hander Lara (1) Hanny Marín (1) Hebert Domínguez (1) Iran (4) Isbel Alba (1) Janler Méndez (1) Jorge Alberto Aguiar Díaz (3) Jorge Carpio (4) Jorge Enrique Lage (2) Jorge Ferrer (1) José Martí (2) Juan Antonio García Borrero (1) Juan Carlos Cremata (2) Juan Carlos Tabío (1) klínica de jaad (14) krónicas jaadianas (7) kultural promotion (2) La Babosa Azul (1) La Habana (9) La Noria (1) lapolítik (17) las entradas de Yoani (7) las ideas democráticas... (5) Leandro Feal (1) Legna Rodríguez Iglesias (3) Legna Rodríguez Iglesias (1) leo brouwer (1) Leonel Mokarzel (1) Lesmes Carroza (1) Lester Hamlet (1) Lezama (4) Lia Villares (4) Lisandra Ramírez (1) literatura cubana contemporánea (17) literatura menor (15) literaturas menores (41) Lizabel Mónica (4) Los papeles de Don Cógito (1) los-envíos-de-un-bloguero-independiente-que-vive-en-la-habana (7) lospornoinaction (36) Luis Felipe Rojas (1) Luis Trápaga (42) lyrics (6) Lázaro Saavedra (2) Léa Rinaldi (1) Maikel Domínguez (1) Marcel Márquez (1) Marcos Antonio Díaz Sosa (1) María Villares (1) medicina (1) Medusa (1) metalengua?je (6) Mia Unverzagt (4) Michel Matos (1) Milan Kundera (1) MINCULT (1) Miriam Celaya (1) mis hermanas (4) nosotras (1) noticias (1) OLPL (3) olpl/lunes/de/postrevolucion/ (13) Omni Zona Franca (2) orgullo gay (1) Orlando Luis Pardo Lazo (2) Otari Oliva (3) P350 (1) painting (2) Papa (1) Perseo (1) piedras pintadas (1) piedritas (1) pinchitas (5) pintura cubana (2) PNR (1) PoesiaSinFin (2) poesía (64) pope (1) Porno Para Ricardo (1) postciclónico (8) PPR (1) precios (2) presos de conciencia (1) Pável Giroud (1) Rafael Villares (4) Raúl Castro (1) Raúl Flores Iriarte (4) Reina María Rodríguez (1) represión (10) Rocío García (1) Roladando Pulido (1) Román Gutiérrez (1) Rosa María Payá (1) S.E. (1) salud pública (1) Samuel Riera (1) Sandra Ceballos (9) Sandra Cordero (1) Sandra Vigil Fonseca (1) Seguridad del Estado (1) Senel Paz (1) serie_cables (1) serie_pies (14) sk4dron patriota (1) skaters (1) sociedad civil (20) Soleida Ríos (1) songs (1) subterranean music (27) sueños (1) Susana Pilar Delahante (1) Suyai Otaño (9) Tania Bruguera (1) Tatiana Mesa (1) textospAqué (12) this-world-go-crazy (2) Tibet (1) tiranía (1) totalitarismo (1) Traza (1) tvset (1) Ucrania 2013 (1) Universidad de La Habana (1) Varsovia (1) Venezuela (1) Vera Chytilova (1) videitos-slides (20) videojuegos (2) violencia (1) Virgilio Piñera (2) víctimas remolcador ¨13 de marzo¨ (1) Víctor Fowler (3) Walfrido López (1) Wiskelmis Rodríguez (1) y-ojalá-no-falten-los-amigos-a-la-hora-de-tomar-el-vino (5) Yanahara Mauri (1) Yoani Sánchez (1) Yornel Martínez (1) Ángel Santiesteban (4)

dis tortue...

dis tortue...
enlace a mi cuento "Dis tortue, dors-tu nue?" (bajarlo en pdf)

perfiliada...

desliz

las cacharrosa(s) Cacharro(s)

la 33 y 1/3 de Raulito

TREP

TREP
the revolution evening post

guamañanga!

guamañanga!
Publikación de Ocio e Instrucción para los Indios de Amérikaribe, para recibir guamá, escribirle al mismo: elcaciqueguama@gmail.com

ciro's show!

*pornoforever*

official PPR site for Ricardo... o for Hebert

who is sick boy?

I like to think I'm an expert on one thing: myself. The world has a way of constantly surprising me so I've dedicated much of my time to understanding the world one event and one place at a time. "Without struggle, there is no progress" Frederick Douglas

non official PPR site

non official PPR site
PPR-versus-UJC (unión de jóvenes comepingas)

la taza de liz

la taza de liz
Este es un proyecto de ayuda a blogs para incentivar la creación y sustento de bitácoras cubanas

1984

tanto pedimos?

Artículo 9 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

girondo

Maricarmen Villares

Ricardo Villares

aliento

el "Aliento" de Rafael Villares en San Alejandro ...y se levantaron unos tras otros, hasta recuperar el aliento, y de un soplo fueron plantados en el cielo. (Rolando Vázquez, palabras inaugurales)

"De soledad humana"

Los objetos de la vida cotidiana están relacionados con todos los hábitos y las necesidades humanas que definen el comportamiento de la especia.Nosotros dejamos en lo que nos rodea recuerdos, sensaciones o nostalgias, y a nuestra clase le resulta indispensable otorgarles vida, sentido y unidad (más allá de la que ya tienen) precisamente por el grado de identificación personal que logramos con ellos; un mecanismo contra el olvido y en pos de la necesidad de dejar marca en nuestro paso por la vida.La cuestión central es, ¿Cuánto de ellos queda en nosotros? ¿Cuánto de nosotros se va con ellos? (fragmentos de la tesis de grado de Rafael Villares, San Alejandro, enero 19, 2009)

Éxodo de un Diente de León

Rafael Villares Centro de Desarrollo de las Artes Visuales agosto 2009

manolito

lean & manolito by claudio fuentes Las locuras no hay que provocarlas, contituyen el clima propio, intransferible. ¿Acaso la continuidad de la locura sincera, no constituye la esencia misma del milagro? Provocar la locura, no es acaso quedarnos con su oportunidad o su inoportunidad. Lezama

neon-klaus

neon-klaus

panoramilean at claudia´s

claudio y magdalena

Claudio Fuentes

stich-in-the-air!

moi sala gorki

cubanemia fetichista

Memorias del subdesarrollo

El "happy end" ha sido, y es, un arma ideológica para alentar y consolidar el conformismo en grandes sectores del pueblo...
Sergio reflexiona que en una sociedad subdesarrollada la gente necesita que haya quien piense por ella. Ésto es un problema a solucionar. El día en que cada ciudadano piense por sí mismo, la película habrá envejecido realmente y yo estaré muy contento de que quede como un testimonio de un momento de lucha, de un momento difícil.
Tomás Gutiérrez Alea

sergio

sergio

dummys habanémicos

el coppelia de antaño!

k

cuartucho jaadiano enlace en la imagen al cuestionario de la Klínica sobre literatura y esquizoanálisis basado en Mil Mesetas de Gilles Deleuze y Felix Guattari
Creative Commons License Creative Commons License hechizamiento habanémico hebdomadario by Lia Villares is licensed under a Creative Commons Atribución 3.0 Unported License