miahabanemia
Lezama
lia´s S.O.S
November 6, 2009
encerrona a Orlando, Yoani y Claudia en el Vedado
guamañanga!
Publikación de Ocio e Instrucción para los Indios de Amérikaribe, para recibir guamá, escribirle al mismo: elcaciqueguama@gmail.com
who is sick boy?
I like to think I'm an expert on one thing: myself. The world has a way of constantly surprising me so I've dedicated much of my time to understanding the world one event and one place at a time.
"Without struggle, there is no progress"
Frederick Douglas
*neda mean voice*
If an innocent girl gets shot halfway across the world, does she make a sound? Yes, the whole world hears her.
#iranelection #neda
aliento
el "Aliento" de Rafael Villares en San Alejandro
...y se levantaron unos tras otros, hasta recuperar el aliento, y de un soplo fueron plantados en el cielo. (Rolando Vázquez, palabras inaugurales)
"De soledad humana"
manolito
lean & manolito by claudio fuentes
Las locuras no hay que provocarlas, contituyen el clima propio, intransferible. ¿Acaso la continuidad de la locura sincera, no constituye la esencia misma del milagro? Provocar la locura, no es acaso quedarnos con su oportunidad o su inoportunidad.
Lezama
rostros nostros, de Su (fragmentos)
Mis pelos con
En el mar
Mi pelo largo en tu almohada
Tu pelo largo en mi cara
Tu café por la mañana
Escucho el mar, se mueve
¿Qué puedo decirte?
Mi pelos sin
En la montaña
Mi pelo corto en mi cama
Tu pelo corto en mi pecho
Hierba por la mañana; do boitau
Escucho la lluvia, arriba la madera
¿Qué puedo pedirte?
Memorias del subdesarrollo
Sergio reflexiona que en una sociedad subdesarrollada la gente necesita que haya quien piense por ella. Ésto es un problema a solucionar. El día en que cada ciudadano piense por sí mismo, la película habrá envejecido realmente y yo estaré muy contento de que quede como un testimonio de un momento de lucha, de un momento difícil.
Tomás Gutiérrez Alea
klínika cuestionario
Entrar, salir de la máquina, estar en la máquina: son los estados del deseo independientemente de toda interpretación.
La línea de fuga forma parte de la máquina (…) El problema no es ser libre sino encontrar una salida, o bien una entrada o un lado, una galería, una adyacencia.
Giles Deleuze, Felix Guattari
por jaad
Cualidades del rizoma:
1) conexión
2) heterogeneidad
3) multiplicidad
4) ruptura a-significante
5) calcomanía
6) cartografía ___________________
Las tres primeras características: conexión, heterogeneidad, multiplicidad.
El rizoma hace máquina siempre, es decir, se expande, se conecta, se ramifica, se multiplica. Es producción constante.
El deseo es rizomático, es producción rizomática. El inconsciente como máquina deseante no deja de producir, de agenciar deseo. Por eso el inconsciente produce realidad.
El inconsciente como fábrica y no como teatro.
¿Por qué empleamos el término de máquina?
¿Qué es máquinar deseo? ¿Qué sería producir inconsciente?.
El rizoma es movimiento. Siempre movimiento de desterritorialización, desestratificación, siempre una fuga.
Un agenciamiento rizomático, por ejemplo, es un agenciamiento creativo. Justo cuando la creación literaria se volvió más rizomática, se confundieron los géneros, se hicieron más borrosas las fronteras entre géneros. Incluso, hemos llegado al no-género.
Los rizomático conecta puntos distantes uno del otro, diferentes entre sí.
Una lectura rizomática es la que puede, por ejemplo, plantear las similitudes entre un caballo de trabajo y un buey; y las diferencias entre ese caballo y otro de carrera. O las similitudes entre un escritor realista y un escritor no realista. Entró escritor cubano, por ejemplo, y otro alemán. Es la lectura a través de modos no de géneros ni especie.
Rizoma: mutación constante.
Los rizomático está abierto al devenir.
Volviendo las cualidades del rizoma:
Cualquier punto del rizoma puede conectarse con cualquier otro, y debe serlo.
Romper la sospechosa cadena causal entre dos puntos
Trazar líneas y no hacer el punto.
En un agenciamiento entran, confluyen, se mezclan un sinfín de elementos naturales, artificiales, físicos, químicos, intensidades y afectos de todo tipo y en diversos grados. Por ejemplo, nos ocurren muchas cosas, positivas y negativas, pero todos esos afectos y afecciones se borran o se reducen a una causa o a pocas causas, según nuestro régimen de signos (nuestra manera de pensar) y según nuestro regímen de cuerpos (nuestra manera de sentir). Interpretamos según nuestros códigos de lecturas (enunciados y experiencias), y estos códigos pueden ser más creativos o miméticos (en el primer caso es un código elaborado sobre un mapa, en el segundo sobre un calco). Un determinado acontecimiento negativo, por ejemplo, que paraliza a una persona, estimula, sin embargo, a otra a encontrar soluciones, a producir, a trazar líneas y no quedarse en un mismo punto (muchas veces en una queja, o en una crítica que forma parte de la representación criticada, es decir, una crítica que forma parte de lo criticado, que forma parte de la misma representación, como parte del mismo juego que aunque se critique, gustosamente se sigue. Regresaremos a este punto en el caso de Kafka).
Queremos siempre interpretar, organizar lo que nos sucede, explicarlo, tener razones y causas. Es decir, andamos siempre codificando y estratificando todo lo que experimentamos; queremos vivir en la pura certeza, con el mínimo de incertidumbre posible. Por estas razones, siempre en un agenciamiento existe un plano de organización, y por supuesto, es necesario. Recordemos que no sé trata de crear relaciones dicotomicas entre esos dos planos (plano de organización y plano de composición), sino relaciones fluidas, dinámicas, creativas, que aumenten, como diría Spinoza, nuestra potencia de actuar. (Recordemos que un agenciamiento tiene tres caras: expresión, contenido, y máquina abstracta; y que la expresión corresponde al plan organización, que es el plano los estratos; y que el contenido corresponde al plano de composición, que es el plano de los flujos aún no estratificados). El asunto es preguntarnos cómo ese nuestro plano de organización, cuáles son su líneas duras, su líneas flexibles, y sus posibles líneas de fuga (esas líneas defensivas, que aún no sabemos, en el momento de su aparición, si son buenas o malas, pero que son las líneas que nos permiten agenciarnos nuevos territorios, es decir, nos permiten sumar nuevos agenciamientos). ¿En qué agenciamiento estamos parados? ¿Desde que agenciamiento o agenciamientos pensamos y sentimos, vivimos, creamos? Como diría Deleuze, no importa si me amas o no, eso no lo voy a cuestionar, sino, ¿desde que agenciamiento me amas? ¿Desde un agenciamiento despótico, de dominación, o desde un agenciamiento creativo, siempre abierto al devenir? En fin, no es que no organicemos, que no expliquemos, que no busquemos razones y causas, que no codifiquemos o estratifiquemos, sino como, de qué manera, organizamos, explicamos, buscamos razones y causas, codificados, estratificamos. La pregunta que siempre se hace desde el Esquizoanálisis es ¿cómo funciona el agenciamiento? ¿Qué función asegura? Luego, después, ¿en qué consiste, cuáles son sus elementos y sus relaciones (conexiones)?.
Las cualidades uno y dos del rizoma (conexión y heterogeneidad), le permiten maquinar con otros puntos, con otros regímenes de signos y cuerpos, le permiten desterritorializarse, ampliar el agenciamiento o conectar con otros agenciamientos..
Pocas conexiones, o muchas conexiones pero entre puntos homogéneos, es no crear o no permitir las multiplicidades, la diferencia, es reducirlo todo a una semiótica, a un lenguaje, a una lengua que se vuelve dominante y nos sujeta a modos de representación arborescentes, a agenciamientos de líneas duras, es decir, a modos de pensar y sentir despóticos, poco creativos. Se reprime porque se repite, recordemos esta frase que es la inversión de la idea del psicoanálisis de que se repite porque se reprime. No conectar puntos heterogéneos para crear una multiplicidad (o multiplicidades) es repetir lo mismo, es parte de la represión. Conectar puntos heterogéneos para crear una multiplicidad (o multiplicidades) es repetir la diferencia, es fugar de la represión..
Por eso escriben Deleuze y Guattari: " no hay lengua madre sino una toma del poder de una lengua dominante en una multiplicidad política".
Recordemos una de las características de la literatura menor: desterritorialización de la lengua. Tartamudear. N-1. ¿Cuántas veces hablamos la lengua que nos imponen?
Defender la lengua, el lenguaje, atacándolo. Es decir, desterritorializándolo, sacándolo de esos estratos que lo han estereotipado, haciéndolo delirar. El lenguaje, o la lengua, como un rizoma, buscando siempre nuevas conexiones entre puntos heterogéneos para crear una multiplicidad (de nuevas expresiones y nuevos contenidos). Un uso intensivo antes que un uso extensivo, un uso creativo al es que un uso meramente representativo. Podríamos decir, la lengua, el lenguaje, como fabrica y no como teatro.
Hay una norma académica de escribir bien, una norma literaria de escribir bien, una norma de la tradición de escribir bien.
¿Cuando decimos tal o tal escritor escribir bien o mal a que nos referimos? ¿Qué es para ustedes escribir bien o mal?
Entonces, aquí tenemos las tres primeras cualidades del rizoma: conexión, heterogeneidad, multiplicidad.
La lectura edípica es una lectura arborescente, que siempre busca homogenizar lo heterogéneo, reducir la multiplicidad a una unidad. La lectura edípica siempre lee desde el código, es decir, siempre quiere explicarlo todo desde la cultura con el saber, buscando siempre símbolos, alegorías, metáforas. Siempre busca un significado oculto, una verdad escondida. La lectura edípica, la lectura altamente codificada, es la lectura en profundidad, no porque sea profunda, sino porque piensa en el fondo de algo está clave. Más que los síntomas, le interesan las causas, todo lo contrario a una lectura rizomática, es una lectura de superficie.
Ahora que hablamos de causas y de síntomas, recordemos que un escritor menor, es un sintomatólogo, no un etiólogo; le interesan más los síntomas de las causas.
Cuarta característica del rizoma: ruptura a-significante
El rizoma tiene la potencia de reaparecer porque siempre está mutando, ramificándose, multiplicándose.
Tiene muchas entradas y salidas.
Pero el rizoma muchas veces se arborifica. Queda atrapado, capturado, segmentado, estratificado, sujeto a un significante.
Lo importante es saber del rizoma es un movimiento de territorialización, desterritorialización, re territorialización. Entre un plan organización, se codifica. Lo importante saber que ocurre en aquellos agenciamientos que se desterritorializan, es decir, que nuevos regímenes se forman, que flujos trajeron nuevos (otros) contenidos.
El movimiento del deseo es el movimiento del rizoma. Corte y flujo. Cada vez que es cortado, codificado, debe volver a fluir, no quedar atrapado, bloqueado. ¿Qué es la enfermedad? La interrupción de un proceso, del proceso del deseo; la interrupción del devenir.
El deseo, entonces, como proceso, movimiento rizomático de territorialización desterritorialización y reterritorialización, el movimiento del devenir.
La ruptura a-significante es la cualidad, la potencia de romper con lo significante. Es una manera de tartamudear. Hablar otra lengua, sustraerse, es romper con los estratos de significancia.
También es el reino entre dos mundos (la boda entre dos mundos) la avispa y la orquídea, entre dos elementos heterogéneos. La evolución a-paralela
Citemos un fragmento de la clase de Humberto Sabatini distribuida por correo electrónico:
"... Como ejemplo de estas pujas de fuerzas, el de la orquídea y la avispa: vieron que la orquídea tiene la forma del aparato reproductor de la avispa, lo que hace que la orquídea se desterritorialice al formar una imagen de la avispa. La avispa por lo tanto se reterritorializa en ese imagen porque busca reproducirse. A su vez la avispa se desterritorializa porque deviene aparato reproductor de la orquídea, y la orquídea a su vez se reterritorializa en la otra orquídea donde va a ir la avispa, con su polen, la avispa deviene aparato de reproducción de la orquídea. La orquídea y la avispa hacen rizoma".
Hacer rizoma no es imitar, no es una identificación entre esos dos elementos, sino que es una captura de códigos, un intercambio de flujos, una contaminación, una desterritorialización y una re territorialización.
Características 5 y 6 del rizoma: calcomanía y cartografía.
Tenemos:
Árbol, arborescente, calco, modelo, significante, trascendente, sujeto de la carencia.
Rizoma, rizomático, mapa, no modelo, a significante, inmanente, sujeto del devenir o del deseo.
Reproducir inconsciente, representación, teatro. Es un calco.
Producir inconsciente, experimentación, fabrica. Es un mapa.
El calco es lo que hay. El mapa son los posibles trayectos, los recorridos, en extensión e intensidad.
El calco es imitación, identificación, repetición de lo mismo. El mapa es creación, riesgo, repetición en la diferencia. ¿Cómo crear nuevos regímenes de signos (una nueva semiótica) si no es con la creación constante de mapas?
Es la clínica, por ejemplo, el paciente quiere interpretaciones sobre su caso, de alguna manera es como un espectador viendo su propia obra de teatro, como un sujeto que carece, atado a un significante y a uno o varios modelos, esperando el calco; por eso pregunta ¿qué hacer?.
Citemos otra vez a Humberto Sabatini:
“otro ejemplo trabajado se refiere a la memoria, más específicamente a la memoria larga y a la memoria corta. A estas memorias que los neurólogos y los psicofisiólogos distinguen. La corta es a veces del orden del minuto, del instante. Se escribe con ella. No se somete a ninguna ley, y por supuesto, dicen que hay que trabajar con la memoria corta. La memoria larga es histórica, teatral y siempre atrapa y captura. El psicoanálisis es análisis de la memoria larga. El esquizoanálisis propone trabajar con la memoria corta, que tiene como proceso mismo el olvido. ¿Cómo seguir haciendo rizoma y cómo entrar en un devenir si me estoy remitiendo todo el tiempo a una memoria larga? "
por jaad
mapa-Kafka:
imposibilidad de no escribir
imposibilidad de escribir
en una lengua mayor
imposibilidad de escribir
de otra manera
carpeta "laboratorios de escrituras"
Klínica de literatura menor
Jorge Alberto Aguiar Díaz
El texto que sigue tiene solamente una finalidad: funcionar como resumen, que se entregó en su momento, a los participantes en nuestra Klínica de literatura menor (impartida entre agosto y diciembre de 2006, en La Habana) y que es parte de nuestro proyecto Laboratorios de Escrituras que comenzó con el taller Salvador Redonet en 1999. Dicho resumen parte de los temas debatidos en torno al libro "Kafka: por una literatura menor", de los autores Gilles Deleuze y Félix Guattari.
Las primeras diecinueve preguntas nos sirvieron como breve introducción al esquizoanálisis, o nomadología ( como ninguno de nosotros es especialista, preferimos entonces el segundo término, adoptando la inicial de Kafka, Kleist, Kundera, Capek, como guiño nuestro para distanciarnos así de la clínica). A partir de la pregunta veinte nos concentramos ya en el tema de la literatura menor.
Al mismo tiempo hay respuestas extensas y breves, como algunas que no se respondieron para que los participantes encontraran por ellos mismos las respuestas a partir de los encuentros impartidos.
Mapa-cuestionario/respuestas:
1-9 deseo
10-19 agenciamiento
16-18 cuerpos
19 tres pasiones
20-35 literatura menor
36-39 deso
40-42 personaje político (K)
48-50 deseo (Edipo)
51-55 deseo (devenir)
56-19
57-62 literatura menor
63 (19-56; 48-50) Edipo
64-48-50, 63, 65, 73 Ley
¿por qué entender el inconsciente como fábrika y no como teatro?
Inconsciente como teatro: representación, mimesis, interpretación, donde todo conflicto se reduce al “sucio secretito de familia”, donde Edipo se convierte en el gran significante que taponea todas las salidas. Desde esta lectura el “deseo” o el “desear” es repetición de lo mismo, y la carencia nos estructura. Deseamos porque tenemos necesidades. Y se repite porque se reprime (algo reprimido en nuestro Inconsciente nos lleva a la repetición). Deleuze y Guattari añaden que el gran aporte del sicoanálisis al capitalismo (o a la capitalística) ha sido Edipo.
Inconsciente como fábrica: producción, creación, experimentación, todo conflicto ya no se reduce a la familia (la familia sólo tiene puertas por donde entran las “fuerzas diabólicas” del afuera, según la idea de Kafka y de estos dos autores), es decir, lo individual (que no lo personal) también es político, se articula a lo político, a lo social (“no hay máquina deseante sin máquina social” dirán estos autores). El deseo (o el desear) no es un problema familiar o personal; el deseo circula en el campo social, se derrama sobre un campo social, y nuestra subjetividad es modelada por los flujos-códigos de ese campo donde se inscribe la familia. Desde esta lectura ya no tenemos deseos porque tenemos necesidades sino al revés. Y no se repite porque se reprime, sino al revés.
Edipo no produce neurosis sino al revés, la neurosis produce Edipo. La neurosis es el deseo sometido que busca expresar su propia sumisión (la enfermedad es un devenir interrumpido), y el deseo sometido o sometedor (y el deseo que goza con su propia sumisión) no es sólo un asunto de familia.
Producir Inconsciente es producir realidad porque el deseo no carece de nada, y su fuerza política es esa: transformar la realidad que nos rodea.
Según el sicoanálisis se repite porque se reprime; según el esquizoanálisis, o la nomadología: se reprime porque se repite. De ahí que la producción, y no la representación, nos permitirá dejar de repetir lo mismo para repetir la diferencia, para encontrar nuestra singularidad (que es una multiplicidad) y que no depende de encontrar ninguna verdad en el fondo de nuestro inconsciente, ninguna verdad oculta, ningún objeto perdido del deseo. El deseo no tiene ni sujeto ni objeto.
2) ¿qué es el devenir?
El movimiento del deseo: territorialización, desterritorialización, reterritorializacion. El verbo “ser” podría cambiarse por el verbo “agenciar”. Devenir es agenciar y agenciarse nuevos territorios, estar abierto al azar, fugar de los planos de organización demasiados estratificados. Devenir es construir nuestra singularidad a través de una experimentación constante. Devenir es estar abierto a toda producción de inmanencia, de deseo, saber crear nuevas composiciones de afectos, nuevas ideas. Devenir es producción y no representación. Saber sustraerse a lo dominante y mayoritario, el devenir siempre es devenir menor.
3) ¿qué es el deseo?
Materia no formalizada, energía, producción constante de intensidades presubjetivas, preindividuales que no tiene ni objeto ni sujeto. Para entenderlo mejor tal vez sea preferible hablar del deseo, nombrarlo, como un verbo: “el desear” en lugar de “el deseo”, ya que es movimiento, es un devenir abierto al azar y al caos que nos desterritorializa siempre, que nos arrastra, que no carece de nada, que no puede representarse. El deseo o el desear es una fuerza política insospechada por su posibilidad y fuerza para crear nuevas realidades. De ahí que producir inconsciente es producir realidad porque siempre es producción de deseo o de un desear que puede trastocar el orden establecido, desterritorializar los agenciamientos despóticos de poder, buscar nuevas semióticas que adelante o arrastren nuevos contenidos. No hay deseo de poder sino que el poder es ya deseo. Cuando hablamos de “deseo fascista” y “deseo revolucionario” nos referimos al deseo capturado en agenciamientos fascistas o revolucionarios, al deseo de "agachar o hacer agachar la cabeza" y al deseo "de levantar la cabeza" (ver pregunta 8)
4) ¿por que la expresiones "maquinar deseo" "hacer rizoma"?
El deseo no es algo natural y espontáneo; el deseo es otra construcción cultural, social, política, circula por el campo social como revolucionario o fascista en dependencia de los agenciamientos, las máquinas (los modos de expresión y los contenidos) que lo pongan en circulación. Y ya no hay diferencia entre “natural” y “artificial”, ¿cuántas veces nuestro desear no se estimula o es cortado por las máquinas tecnológicas, por dispositivos que regulan o normalizan nuestra vida diaria, por la contaminación de modos de expresión y contenidos que ya no nos llegan del mundo natural si no de la propia cultura que ya es una gran máquina que no cesa de producir otras máquinas? El deseo se agencia, se produce, se maquina desde una serie proliferante de máquinas, desde una producción donde el hombre ya es parte de otras máquinas (máquina él mismo), de procesos que ya se han metamorfoseado, contaminado de cultura, de construcciones ideológicas, materiales, afectivas, de todo tipo.
Y el deseo es rizomático porque es producción constante; ya no importa si el desear es natural o artificial, o una mezcla de ambos, el desear buscará siempre sus maneras de expresarse, y como el rizoma, emprenderá entonces sus rápidos o lentos movimientos de desterritorialización. La enfermedad es la interrupción de un devenir, es decir, del propio desear, es un desear o un deseo capturado, sometido. Hacer rizoma es moverse como el rizoma, es buscar siempre una salida, es conectar puntos heterogéneos entre sí para crear una multiplicidad (no repetir lo mismo sino lo diferente), es maquinar producción de nuevos afectos e ideas, agenciarlos.
5) ¿por qué la palabra máquina?
Por oposición a lo mecánico. La máquina tiene que ver con lo maquínico que es producción, creación, sin importar ya lo que es natural y-o artificial. Lo mecánico es representación, mimesis, repetición de lo mismo. La máquina y lo maquínico es producción de cuerpos, de fuerzas, de nuevos agenciamientos, producción constante de deseo o del desear. Quienes recuerden el encuentro del martes 17 de octubre donde comentamos el capítulo 8 de “Kafka por una literatura menor”, podrán ubicarse en los modelos o estados de las dos burocracias y sus respectivas arquitecturas (pregunta 90), pues bien, lo maquínico tiene que ver con el modelo o estado 2 (donde las oficinas, los bloques, las series eran lejanas y contiguas a través de “puertas traseras”).
Por ejemplo, los talleres literarios, la gran mayoría, suelen diseñarse según el modelo 1 (una torre central que entra en contacto con los bloques (que están cerca uno de otros pero al mismo tiempo separados) a través de un mensajero; y nuestro proyecto de taller-laboratorio-klínica está diseñado, sin embargo, según el modelo 2, que es el modelo maquínico de las mesetas, de los bloques que aunque estén separados por la lejanía (el taller como primer nivel está alejado de la klínica como tercer nivel) gracias a esas puertas traseras se vuelven niveles contiguos, se comunican (resulta muy mecánico hablar o impartir técnicas narrativas sin hablar o impartir otros temas centrados ya no en la literatura (al fin de cuentas. ¿qué es la literatura?) sino en la escritura) De ahí que sea preferible el término de “meseta” y no el de “nivel”. Lejano y Contiguo gracias a las puertas traseras en contraposición a Cercano y Separado o Distante. Lo mismo ocurre con nuestra creación, nuestra vida o forma de vivir. Toda una topografía mental del calco o el mapa, de lo mecánico o lo maquínico.
6) ¿qué desea el deseo?
El deseo desea su desear. No tiene objeto ni sujeto, es puro inconsciente, no puede ser representado, es producción, caos, es una energía que nos desborda, es producción de vida. De ahí la necesidad, dicen los autores, de ser capaces de tener un mínimo plano de organización si queremos sacar nuestra vida adelante. Por otra parte sería conveniente no confundir “deseo” y “placer”. El placer es uno de los tantos rostros que estratifican, organizan, cortan el deseo. Es como un descanso, digamos, un corte, para que el deseo no nos arrastre en su fluir constante y desmesurado. El esquizoanálisis, o nomadología, es vitalista (materialista, funcionalista, de ahí su pragmatismo) no hedonista. El deseo es flujo y el placer (o displacer) lo corta, lo rostrifica, lo codifica. El deseo se mueve (desde que existe ya al menos un mínimo plano de organización) por corte y flujo, por territorialización (corte), desterritorialización (flujo) y reterritorialización (otra vez corte). Debemos entender “reterritorialización” como una nueva “territorialización”, por tanto, otra vez seguiría la “desterritorialización”.
7) ¿por qué hablar del deseo? ¿Por qué es necesaria otra lectura del deseo?
El deseo se ha leído desde la carencia, la representación, la repetición de lo mismo, y Edipo se ha encargado de reducir cualquier problema a un asunto de familia. El deseo es una fuerza política, de ahí, la necesidad de una nueva lectura que lo ubique como producción, creación, repetición de la diferencia. La literatura menor, por ejemplo, es una fuga, un desvío, una producción de nuevos modos de expresión para nuevos contenidos, es un corte con la literatura mayor o establecida que es una literatura de amos y maestros: una literatura de mera representación, de repetición de lo mismo, de una introducción constante de la carencia allí donde no hay tal sino una singularidad por expresarse, pero la literatura mayor como un gran Edipo introduce la carencia, la castración, el fantasma, la dependencia, la culpa: ¿qué son las angustias por las influencias, los nacionalismos literarios, la formación literaria de los escritores, los talleres literarios, las normas, el aprendizaje de las técnicas narrativas, la lectura desde el código, el significante, la búsqueda siempre de un sentido (y no la pregunta por lo que funciona y cómo funciona) y qué es el cánon, y que son las lecturas arborescentes, y la obsesión por clasificar y leer desde el género o la especie y no desde los modos, es decir, leer desde una evolución genética o genérica, y no desde una evolución a-paralela que sería la que procede por contagio, contaminación, cruce, por modos?
El deseo, o el desear, es la posibilidad de agenciar nuevos territorios, de crear nuevos modos de expresión que arrastren nuevos contenidos, es producción de vida, por tanto, una nueva lectura es necesaria desde la producción y la creación, y no desde la reproducción, la queja, la repetición de lo mismo, la culpa, los modelos. Un creador, en palabras de Nietzsche, es un espíritu libre; diríamos desde la nomadología: un devenir, un deseo que no carece de nada.
Solo lo menor es grande y revolucionario porque se sustrae de esos discursos despóticos, autoritarios, significantes que introducen la culpa, la carencia, la dependencia, que introducen lo mayor o establecidos como norma, como constante. Lo menor es una variación, un desvío, una transversalidad, una sustracción.
Para saber devenir menor es necesario otra lectura del deseo diferente a la tradicional.
8) ¿qué es un deseo fascista y que es un deseo revolucionario?
El deseo fascista goza con agachar la cabeza o hacerla agachar. El deseo, o el desear como tal, no es ni revolucionario ni fascista, son los agenciamientos, las máquinas, las que lo capturan y lo territorializan y someten, o las que lo liberan y desterritorializan. La represión depende de la máquina, y no al revés. Desmontar determinadas máquinas es entonces encontrar una salida al deseo sometido o sometedor. Levantar la cabeza es un deseo revolucionario que desmonta esas máquinas y monta otras nuevas, crea nuevos agenciamientos, inventa nuevos territorios, otros modos de expresión, arrastra nuevos contenidos.
9) ¿desde donde pensar, escribir, vivir?.
Desde nuevos agenciamientos, nuevos territorios, nuevos regímenes de signos y nuevos regimenes de cuerpos. Sustraerse, tartamudear ante los agenciamientos significantes, despóticos, de dominación que hacen circular un deseo fascista. Pensar, sentir, escribir, vivir desde agenciamientos creativos, rizomáticos, revolucionarios donde la cabeza siempre esté erguida, rompa el techo.
10) ¿qué es un agenciamiento?.
Un territorio. Un territorio existencial (una persona está sobre uno o varios agenciamientos), un territorio material (el libro es un agenciamiento). El agenciamiento es una territorialidad no solamente física sino también afectiva, ideológica, cultural, política, religiosa, social, familiar, natural, artificial, es un entramado de líneas, un territorio que es un entramado de líneas. Un agenciamiento funciona en relación a otro agenciamiento, es decir, co-funciona, siempre está en relación de vecindad, y es un conglomerado, digamos, de cosas materiales, físicas, no materiales, no físicas, de ideas, afectos, creencias, de fuerzas diversas.
Un agenciamiento se compone de muchas líneas, pero tres son las principales
11) mencionar los tipos de líneas (y sus características) que forman un agenciamiento.
Un agenciamiento se compone de muchas líneas, pero tres son las principales
Líneas duras o de corte (líneas que segmentarizan, rigidizan el agenciamiento, el terriorio), líneas flexibles (que pueden devenir de corte o de fuga), y líneas de fuga (defensivas, que desterritorializan al agenciamiento, lo conectan con nuevos territorios; puede ser una línea creativa o destructiva)
12) ¿cuáles son las tres caras de un agenciamiento?.
Un agenciamiento tiene tres caras. Dos de ellas miran hacia el Plano de Organización, y son los lados de la Expresión y el Contenido.
La otra cara mira hacia el Plano de Composición y es la Máquina Abstracta.(inmanencia, campo de vida, naturaleza, afectos, intensidades presubjetivas, preindividuales)
13) ¿que es un plano de inmanencia, consistencia, composición?.
Un plano de naturaleza, el plano del deseo o el desear, el plano de las fuerzas caóticas, de la energía no formalizada, el plano de la singularidad que tiene infinitos modos de expresarse (una singularidad que es multiplicidad. La naturaleza, por ejemplo, es una sola pero tiene millones de formas para expresarse o manifestarse). Es uno de los dos planos en que dividimos un Agenciamiento, y en este plano encontramos la máquina abstracta, es la máquina abstracta como cuerpo sin órganos (CsO, la frase la toman de Antonin Artaud), es decir, como matriz del deseo o el desear. Un CsO no está sujeto a los estratos (que son tres: organismo, significancia, subjetivación), es como un territorio liberado de los estratos, un espacio liso.
14) ¿qué es un plan de organización?
El otro plano en que se divide el Agenciamiento. Es el plano donde esa materia no formalizada del plano de composición, se formaliza. Es el plano de los estratos porque el deseo o el desear se estratifica, se organiza, se expresa. Es el plano donde la Expresión y Contenido codifican aquella singularidad del plano de consistencia. Es imposible vivir sin el mínimo plano de organización. Como en todo el esquizoanálisis o la nomadología, es importante escapar de lo binario y dicotómico, y no ver ambos planos como opuestos, y es importante el funcionamiento por encima del sentido, es decir, lo más importante es saber cómo funcionan las cosas y no tanto su sentido. Esto es un protocolo de lectura del esquizoanálisis; de igual forma cuando nos enfrentamos a la obra de un autor será preferible no inventariar el tema en busca del sentido (explicaciones, interpretaciones) sino preguntarnos cómo funciona, qué importancia tiene, cómo se conecta con el afuera, qué flujos deja pasar o bloquea (aquí en todo caso tenemos una interpretación que es pura experimentación, es decir, una interpretación en intensidad)
15) mencionar y explicar los tres estratos principales del plan de organización.
Estrato de organización (u organismo), estrato de significancia, y estrato de subjetivación. El primero organiza, jerarquiza (los talleres, por ejemplo, suelen tener un estrato de organización muy rígido al imponer criterios técnicos y prácticos que organizan los textos conformes a géneros, determinadas técnicas; criterios como calcos que buscan “coherencia” “verosimilitud” “estructura”); el segundo es el estrato desde donde siempre segmentarizamos en busca de un significado, un sentido (nos interesa más el sentido que el funcionamiento de algo, ya sea un cuento, un suceso cotidiano; siempre interpretando, la interpretosis), donde siempre un Significante se convierte en centro y produce significados conforme a como han sido organizados (la familia, el estado, la patria, la literatura, la técnica, la tradición): todo ha de estar organizado y debe tener un significado. (y el esquizoanálisis o la nomadología no sólo cuestiona esto sino, por supuesto, y sobre todo, el cómo, es decir, ¿cómo se organiza todo para que tenga tal o cual significado y no otros posibles?) Por supuesto cuando se trata de un narcisista todo está organizado y debe significar en torno a sus deseos e imaginación, la realidad nace y muere en él. El narcisista, o el paranoico (que cada día gira en torno a menos y menos Significantes, arborifica y centraliza los significados y los flujos bajo el código de un Significante único, hegemónico, muchas veces su propio narcisismo) ambos (a veces se trata de lo mismo) trazan la línea dura que conforma o construye un fascismo de grupo (el líder, el maestro, el jefe). Y el tercer estrato es la manera en que construimos nuestra subjetividad, nuestros protocolos de lectura, nuestra experiencia intelectual, afectiva, racional, irracional, y por supuesto según los estratos anteriores así nuestra subjetivación quedará estratificada de una manera u otro.
16) ¿qué es un cuerpo?
Un campo de fuerzas, un campo nutritivo de fuerzas. De ahí que un cuerpo no sea solamente físico sino que existan cuerpos morales, espirituales.
En el Contenido encontramos los cuerpos, el régimen de cuerpos, en sentido reducido, las intensidades, los afectos. A esto se llama “agenciamiento maquínico” porque es donde se maquina (se produce) el deseo.
Y en la Expresión encontramos el régimen de signos, la semiótica, en sentido reducido, las ideas, la palabra. A esto se llama “agenciamiento colectivo de enunciación” porque es social, mixto.
Pero el Contenido también es social como la Expresión porque el deseo es producción social, se derrama por todo el campo social. De ahí que todo Agenciamiento sea colectivo o social en su Expresión y en su Contenido. Todo Agenciamiento es Agenciamiento colectivo de enunciación (Expresión) y agenciamiento máquino de deseo (Contenido), o lo que es lo mismo Agenciamiento maquínico colectivo.
Ambos, Contenido y Expresión forman dos de las tres caras de un agenciamiento, y ambos constituyen el plano de organización, y se reconocen como “agenciamiento maquínico colectivo” cuando entran en contacto con la máquina abstracta en el plano de consistencia y convierten al agenciamiento en una terrirtorialidad abierta al devenir, rizomática, creativa.
Un agenciamiento maquínico colectivo es la ecuación que vimos en el encuentro donde comentábamos el capítulo 1 de “Kafka, por una literatura menor”. Recordemos.
cabeza levantada o erguida
‘’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’
sonido musical (como materia sonora no formalizada semióticamente)
Esa ecuación opuesta a
Cabeza agachada
‘’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’
Foto-retrato (régimen de signos semióticamente formalizado)
(ver respuestas 35 y 36)
17) ¿cómo argumenta la frase: " nuevos cuerpos sociales, políticos, económicos, familiares, amorosos, estéticos"?.
Nuevos campos de fuerzas, nuevos agenciamientos máquinicos colectivos, muchas cabezas erguidas. Se impone otra vez una nueva lectura del deseo o el desear. Determinará mucho la manera en que seamos capaces de construir nuestro plano de organización, la manera de segmentarizar nuestros estratos. ¿Cómo organizamos, estratificamos, cómo desestratificamos? Un plano de organización demasiado estratificado impide la creación de nuevos cuerpos, de vida nueva, de encontrar salidas, así como un plano de organización demasiado desestratificado desformaliza demasiado el agenciamiento y también puede resultar mortal, autodestructivo. Los agenciamientos deben bascular lentamente, es necesaria la prudencia para desestratificar. Un CsO muy veloz, muy desestratificado puede volverse un Cso cancerígeno, fascista. Prudencia para crear nuevos cuerpos y prudencia para desformalizar cualquier agenciamiento. La prudencia para Spinoza es sabiduría. También es bueno recordar que para crear, encontrar, agenciarnos nuevos cuerpos, la producción de una máquina abstracta es necesaria porque es el plano de inmanencia, de vida, de singularidad, forma de vida irracional, inconsciente, intuitiva, afectos presubjetivos
18) ¿qué es lo que puede un cuerpo?
Nunca sabemos que es lo que puede un cuerpo hasta que no experimentemos, y aquí es necesaria otra vez, y siempre, la prudencia. La experimentación (que es, en todo caso, una interpretación en intensidad, no sujeta al significante) antes que la Interpretación (entendida como extensiva en lugar de intensiva, como mimesis y representación, como sujeta al significante). Protocolos de experiencia, nuevos cuerpos, agenciamientos maquínicos colectivos es todo cuanto necesitamos. Que nos dejen experimentar en nuestro rincón, que nos dejen expresar la singularidad que somos.
19) ¿qué son: el miedo, la fuga, y el desmontaje?
Tres pasiones, tres intensidades, tres tonos afectivos. Miedo ante el cambio, miedo cuando sentimos-sabemos que estamos atrapados, cuando sabemos que deseamos levantar la cabeza, cuando necesitamos de ese “pacto diabólico” como Kafka para escribir y vivir, para expresar nuestra singularidad. Fuga cuando emprendemos la huída. La fuga como línea defensiva, como loca esperanza por escapar, tartamudear, sustraernos. Es importante no sentirnos ni culpables ni humillados para no terminar otra vez re-edipizados, re-capturados. Fugamos hacia devenires animales, moleculares, hacia todo lo menor que es un desvío de la constante impuesta por lo mayor o establecido: así devenimos mujer, niño, negro, indio, chino, animal, molécula, hasta devenir imperceptible, es decir, poder estar en todos los sitios, no ser invisibles sino imperceptibles a todas las constantes de lo mayor o establecido. Imperceptible porque ya hablamos otra lengua, o mejor, ya hablamos extranjero en nuestra propia lengua. Desmontaje cuando ya somos capaces de crear agenciamientos maquínicos colectivos, de desmontar las máquinas que nos someten y montar otras nuevas, cuando empieza esa revolución molecular que nos liberará de los microfascismos. Por eso la crítica convencional, y peor, la crítica que termina en queja, es o son inútiles. Algo más importante que criticar o quejarse: encontrar una salida al deseo, crear, desmontar las máquinas que someten al deseo a su propia sumisión, atacar y desmontar los enunciados que nos obligan a agachar la cabeza o que nos sirven para que otros agachen la cabeza. Desmontar las máquinas siempre será más útil que criticarlas. La verdadera salida política está en el desmontaje porque busca para el deseo una salida creativa, productiva, porque la justicia es deseo, porque la represión depende de la máquina y no al revés, porque la ley depende del enunciado y no al revés. Kafka buscó salidas para sus contenidos no criticando sino desmontando las máquinas perversas de la burocracia y el totalitarismo. No olvidemos el procedimiento: mostrar en lugar de decir. ¿cómo hablar del horror y no solamente informar sobre él? Pregunta de Piglia. Kafka, mejor que nadie la ha respondido con una intensa experimentación (en sus novelas) en el desmontaje de las máquinas.
20) ¿qué es una literatura menor y cuáles son sus características?.
La literatura que una minoría hace dentro de una literatura mayor o establecida.
Tres características: Desterritorialización de la lengua (uso menor de la lengua mayor)
La articulación de lo individual (que no personal) en lo inmediato político
Agenciamiento colectivo (social) de enunciación.
21) ¿cuál es la función de la escritura?
Transcribir en agenciamientos (crear nuevos modos de expresión para nuevos contenidos) y desmontar los agenciamientos (mostrar cómo funcionan los agenciamientos establecidos o aceptados) es una misma operación: Mostar ese o esos desmontajes mientras creamos nuevos agenciamientos. El escritor como sintomatólogo se ocupa del desmontaje no de las causas que llevaron a tal o cual máquina a funcionar que es la tarea del etiólogo. Citemos textualmente a Deleuze y Guattari: “la escritura tiene esa doble función: transcribir en agenciamientos, desmontar los agenciamientos. Ambas son una vida misma cosa" (capítulo 5).
Más adelante nos dicen: "sólo vale por el desmontaje que hace de la máquina y de la representación; y al funcionar, de hecho no funciona sino por y en un mismo desmontaje. Nace de este desmontaje (a Kafka no le interesa nunca el montaje de la máquina). Este método de desmontaje activo no pasa por la crítica, que aún pertenece a la representación. Más bien consiste en prolongar, en acelerar todo un movimiento que ya está atravesando el campo social: actúa en un virtual, que ya es real sin ser actual (las potencias diabólicas del porvenir que por el momento sólo tocan a la puerta)".
Para escribir sobre lo virtual como potencia diabólica o como el pueblo que nos falta es necesario crear nuevos agenciamientos (ir de la expresión al contenido, lo propio de una literatura menor, para mostrar los nuevos contenidos, arrastrarlos), y es necesario desmontar los agenciamientos establecidos, aceptados como máquinas de representación que reprimen todo lo menor o pretenden expresarlo desde lo mayor.
22) ¿cuál es el sentido de la escritura?
Esta pregunta, por supuesto, es inseparable de la primera, de alguna manera, es la misma pregunta. Recordemos el protocolo de lectura más importante propuesto por el esquizoanálisis o la nomadología: es inútil inventariar o enfrentarnos a un tema sino nos preguntamos la importancia que tiene, es decir por el funcionamiento (cómo se conecta con otros temas, con el afuera, qué flujos deja pasar, cuáles no, etc.) antes que por su sentido. De ahí que la pregunta por la función y la pregunta por el sentido de la escritura sean, de alguna manera, la misma pregunta, y al mismo tiempo, preguntas diferentes. Según Deleuze y Guattari: "la literatura sólo tiene sentido si la máquina de expresión precede y arrastra los contenidos".
23) ¿cuál es la fórmula de la literatura menor y qué significa?
N-1. Sustraerse, tartamudear, hablar (escribir) extranjero en tu propia lengua (uso menor de la lengua mayor). N-1 no responde ya a un sujeto sino a una función (como la K universal de los relatos de Kafka), ya no se responde a las categorías tradicionales de autor-narrador, narrador-personaje, sujeto de enunciación y sujeto de enunciado. N-1 es un individuo-colectivo, un colectivo-individuo (una comunidad que puede ser virtual, y por tanto real, aunque no sea actual) nunca es un sujeto (“no es sino en relación con un sujeto que lo individual se podría separar de lo colectivo y podría encargarse de su propio problema” apuntan Deleuze y Guattari). Enunciado sin sujeto de enunciación, es decir, un agenciamiento colectivo como queja social. Habíamos dicho que escribir en primera, segunda, o tercera personas gramaticales no es más que un asunto técnico, un asunto de escoger tal o cual narrador, y aquí no nos referimos a ese procedimiento como tal, sino algo diferente, a otro movimiento que no atañe a ese procedimiento un tanto mecánico (mera representación); no referimos a un procedimiento maquínico (ya no un asunto de representación sino de producción de nuevas ideas y afectos) que compromete a la Expresión y al Contenido como parte de un territorio social o colectivo, y no como asunto de algo personal incapaz de salir de su propio narcisismo; "la literatura es cosa de pueblo", escribe Kafka.
24) ¿cuáles son las dos posibilidades para desterritorializar la expresión?.
Por sustracción o sobriedad, por una pobreza que es creadora (lectura positiva de la pobreza), y por sobredeterminación o sobreabundancia. Beckett y Joyce, Piñera y Lezama. La segunda encontrará pocas salidas políticas (se alejará del pueblo) y topará con los nacionalismos.
25) ¿por qué decimos que la literatura mayor va "del contenido a la expresión" y la literatura menor "de la expresión al contenido"?
Lo que bien se ve, bien se enuncia, de aquí parte la literatura mayor, como si la relación contenido-expresión fuese transparente, de ahí que la literatura mayor o establecida no busque nuevos modos de expresión, no cuestione o problematice la representación.
La literatura menor, por otra parte, irá de la expresión al contenido porque “por mucho que nos esforcemos en decir lo que vemos, lo que se ve nunca coincide con lo que se dice” (Foucault), de ahí que la literatura menor problematice la relación Expresión-Contenido buscando nuevos modos de expresión para enriquecer la representación. De ahí que la literatura menor se adelante como un reloj porque nuevos modos de expresión arrastraran nuevos contenidos (como potencias diabólicas del porvenir o como ése pueblo que nos falta). Nuevos modos de expresión no significa necesariamente invención léxica, tipográfica, sintáctica, sino un uso intensivo, creativo, uso menor de una lengua mayor. Dicen los autores: "cuánta invención, y no sólo léxica, el léxico importa poco, si no invención sintáctica sobria, para escribir como un perro. (Pero los perros no escribir.-Precisamente, precisamente) lo que hizo Artaud con el francés, los gritos-respiración; lo que hizo Céline con el francés, siguiendo otra línea, el exclamativo su más alto grado". (Esta cita corresponde al final del capítulo 3; por favor, leer detenidamente este capítulo una y otra vez).
26) ¿por qué, si la literatura menor es política, no debemos entenderla, sin embargo, como una crítica social?
La literatura menor es política en tanto todo problema individual es colectivo. Si la literatura es para Kafka un asunto de pueblo, ¿cómo entonces, desatender los flujos políticos y sociales que circulan fuera de la familia y de lo personal y que al mismo tiempo contaminan a la familia y el sujeto? No hay máquina deseante (Freud) sin máquina social (Marx). Pero desaparece el sujeto y lo personal cuando no referimos al individuo. Toda literatura como autoexpresión, narcisismo, o asunto íntimo, nada tiene que ver con lo individual que también es colectivo (el individuo está dentro de un campo social) sino con el sujeto y lo personal. La literatura menor es todo lo contrario.
En algunos textos, el crítico Jorge Fornet, citando a Deleuze y Guattari, nos dice que lo personal es político, atendiendo de éste modo a la segunda característica de la literatura menor. Nosotros preferimos decir quiero individual es político no que lo personal es político. Y nos apoyamos en estos autores: "la letra K ya no designa un narrador, ni un personaje, sino un dispositivo (agenciamiento) tanto más maquinico, un agente tanto más colectivo cuanto que es sólo un individuo el que se encuentra conectado a todo eso en su soledad (no es sino en relación con un sujeto que lo individual se podría separar de lo colectivo y podría encargarse de su propio problema).".
Y la literatura menor, por otra parte, no se convierte en una mera crítica social porque ésta puede formar parte todavía de la representación criticada, es decir, la literatura menor no se contenta con la queja o la crítica como parte de un juego o de una representación que a su vez necesita de esa crítica para seguir produciendo lo mismo. La mejor crítica que pueda hacer la literatura menor es el desmontaje de las máquinas y los agenciamientos despóticos, es mostrar (y no decir) cómo circula el deseo en todo un campo social, cómo circula el deseo en esos agenciamientos fascistas o revolucionarios, cómo la justicia es deseo, cómo la ley depende del enunciado, cómo la represión depende de la máquina, cómo la máquina es deseo, y cómo el deseo hace máquina en la máquina. Todo lo anterior no tiene nada que ver con una crítica social a la manera convencional, y todo lo anterior tiene que ver con lo político y no con la política, en tanto lo político es molecular, y la política es molar; de ahí que la literatura menor sea una micropolítica, una política de lo molecular, de los microprocesos.
El párrafo anterior, como en general toda la respuesta, y las respuestas 21 y 22, nos servirán, para nuestras lecturas-debates en el mes de noviembre, como protocolos de lectura.
27) ¿Cómo hace Kafka la revolución?
a) Desmontando las máquinas y los agenciamientos despóticos, autoritarios, establecidos, haciendo de este modo algo más que una “crítica” social o política.
b) Mostrando la relación Ley, Justicia, Deseo como una relación inmanente y no trascendente.
c) Adelantando la Expresión (creando nuevos enunciados) como un reloj para arrastrar nuevos contenidos (mostrar esas potencias diabólicas o ése pueblo que nos falta y que es real aunque aun sea virtual)
d)Escogiendo la sobriedad para encontrar salidas políticas, y prescindir de la sobredeterminación o sobreabundancia que puede atascarse en un nacionalismo o en un esteticismo; matar también, y de ese modo, a la metáfora y al lirismo porque al mundo, según él, hay que agarrarlo y no acariciarlo.
e) Haciendo un uso menor de la lengua mayor ya que la literatura es una imposibilidad (imposibilidad de no escribir; imposibilidad de escribir en una lengua mayor; y al mismo tiempo, imposibilidad de escribir en otra lengua que no sea la mayor) Ver pregunta 30
f) Buscando siempre conectores (puertas traseras que hagan contiguos los bloques, las series, los engranajes de la máquina a pesar de estar alejados y distantes, es decir, sabiendo leer, asociar, leyendo por modos y no por género o especie, comprendiendo que el deseo es producción social y la justicia no se deja representar por ser ella misma deseo); conectores que desterritorialicen a determinados agenciamientos, que conecten a unos agenciamientos con otros; conectores que permitan la producción de flujos maquínicos (es decir de nuevos cuerpos, de nuevas fuerzas); en sus novelas muchos personajes menores funcionan como conectores, personajes que están al lado de la hermana: las criadas, las empleadas, las asistentes, las putas, los homosexuales, todos esos personajes menores que desterritorializan a la familia por ser anticonyugales y antifamiliares.
Citemos largamente a Deleuze y Guattari, porque vale la pena cuarentas: “la expresión debe arrastrar al contenido, hay que hacer lo mismo con el contenido. La proliferación de las series, tal y como parece en "El proceso" tiene esa función. Puesto que la historia del mundo no está hecha de ninguna manera de un retorno, si no del empuje de segmentos siempre nuevos y cada vez más duros, habrá que acelerar esta velocidad que segmentarídad, esta velocidad de producción segmentaria; habrá que precipitar las series segmentarizadas, habrá que agregar series. Puesto que las máquinas colectivas y sociales realizan una desterritorializacion masiva del hombre, habrá que ir aún más lejos en este camino, hasta una desterritorializacion molecular absoluta. La crítica es completamente inútil. Es mucho más importante es aliarse al movimiento virtual, que ya es real sin ser actual (los conformistas, los burócratas, no dejan de detener el movimiento en tal o cual punto. No se trata en lo absoluto de una política de lo peor mucho menos que una caricatura literaria, a un menos de una ciencia ficción. Este método de aceleración o de proliferación segmentaria conjuga lo finito, lo contiguo, lo contiguo, y lo ilimitado. Y tiene muchas ventajas. Estados Unidos está endureciendo y acelerando su capitalismo; la descomposición del imperio austriaco y el ascenso de Alemania preparan el fascismo; la revolución rusa produce a gran velocidad una nueva e inusitada burocracia, nuevo proceso judicial en el curso del proceso, "el antisemitismo comienza compararse la clase obrera", etc. Deseo capitalista, deseo fascista, deseo burocrático, Tanatos también, todo está ahí, y toca la puerta. Puesto que no se puede contar con la revolución oficial para romper el encadenamiento precipitados de los segmentos, habrá que contar con una máquina literaria que se adelante a su precipitación, que rebase las "potencias diabólicas" antes que terminen de constituirse como americanismo, fascismo, burocracia: como decía Kafka ser no tanto un espejo como un reloj que se adelante. Puesto que no se puede hacer claramente la división entre los opresores y los oprimidos, ni siquiera entre los tipos de deseo, hay que arrastrarlos a todos a un porvenir demasiado posible con la esperanza de que esta atracción dependerá también líneas de fuga o defensa, incluso modestas, incluso temblorosas incluso y sobre todo a-significantes. Un poco como el animal que no puede sino adoptar el movimiento que lo golpea, impulsarlo aún más lejos, para mejor volver sobre uno, contra uno, y encontrar una salida" (Capítulo 6)
28) ¿cuáles son las dos tesis de Kafka sobre la literatura?
La literatura es cosa de pueblo, y la literatura se adelanta como un reloj.
29) ¿Qué significa que la literatura se adelante como un reloj?
Crear nuevas expresiones para arrastrar (mostar) nuevos contenidos. La literatura se adelanta cuando es capaz de desmontar los agenciamientos dominantes y hegemónicos. El escritor como un sintomatólogo es capaz de mostar un cuadro clínico.
30) ¿Qué significa que la literatura es cosa de pueblo?
Kakfa se plantea la literatura como una imposibilidad. Imposibilidad de no escribir (el pueblo, actual o virtual, pero ambos reales, necesita expresarse, necesita expresar su deseo, y la justicia es deseo. La literatura deja de ser un problema personal de un sujeto (no neurosis, no narcisismo) para convertirse en el problema individual-colectivo (porque es un asunto social) de toda una comunidad). Imposibilidad de escribir en una lengua mayor (no poder escribir, usar, la lengua mayor porque es la creadora de los agenciamientos dominantes, hegemónicos, despóticos, mayores que oprimen a una minoría) Imposibilidad de escribir de otra manera (pero no hay más salidas que usar la lengua mayor que es la “oficial”, la que todos entienden, usan. Encerrarse en una jerga, en un patois es también taponear la salida factual y política que habría que encontrar al problema concreto de la explotación de la minoría por la mayoría. ¿Y entonces? Kafka se ocupa entonces de desterritorializar esa lengua mayor, darle otros usos, en este caso, un uso menor, volverla intensiva, creativa, capaz de expresar nuevos contenidos, sacarla de los agenciamientos que la convierten en una lengua de papel, de ministerio, en fin, hacer delirar la lengua mayor, hablarla como si fuera una lengua extranjera, volverse un nómada, un gitano, un extranjero en su propia lengua. Tartamudear, sustraerse de los usos mayores o mayoritarios de la lengua.
31) ¿por qué el personaje K no designa a un sujeto sino a una función?
Porque Kafka subvierte la relación tradicional entre sujeto de enunciación y sujeto de enunciado, es decir, entre autor y narrador, o entre narrador y personaje, desde el momento en que compromete su enunciado con una colectividad (cuando su enunciado se vuelve social y deja de ser personal aunque siga siendo individual. Individual no se opone en este contexto a social sino a personal). Esa colectividad debe entenderse como una comunidad o un pueblo que aunque no sea actual (el pueblo tal cual, el pueblo que conocemos, tal o mas cual pueblo, ése que está ahí, que podemos señalar, nombrar) es sin embargo real porque sea virtual (es decir existe como una virtualidad y ya por esto es real aunque no sea actual. Esa virtualidad no es imaginación, no es ciencia-ficción porque ya existe; el caso de las minorías, por ejemplo, el caso de los que están fuera de la Ley, por ejemplo).
Cuando la literatura deja de ser autoexpresión, o neurosis, o un asunto personal, o un tema narcisista, cuando ya el sujeto importa poco, entonces deja ya de tener sentido hablar según las categorías tradicionales del relato. Y dejan de tener sentido porque ya no funcionan (otra vez volvemos a nuestro protocolo de lectura). Incluso el mismo concepto de “literatura” se problematiza. ¿Literatura (en el sentido tradicional) o escritura (como un nuevo sentido de la literatura; nuevo sentido por tener un nuevo funcionamiento)?
Aunque sigue importando el individuo, por supuesto; pero como tal el individuo no está solo porque pertenece a una comunidad, a una máquina social, incluso, repetimos, aunque esa comunidad o ese pueblo no sea el actual sino uno virtual, e incluso, aunque ése escritor sea él mismo ese pueblo de igual manera que un lobo son muchos lobos; pero ya ese individuo, ese autor, ese personaje, ese sujeto (no importa ya como le llamemos) es un índice, un agente, una función.
Ver también las repuestas 21, 23 y 26
32) ¿a que llamamos un uso extensivo o representativo (significante) del lenguaje, y por otra parte, a que llamamos un uso intensivo o productivo (a-significante) del lenguaje?
El primero corresponde al uso mayor de una lengua, a una lengua mayor ya estereotipada, ya agotada en su propia representación; pura mimesis, puro decir, puro discurso. La literatura institucionalizada, establecida o no, oficial o no, marginal o no, de minorías o no, pone en circulación la forma de esas expresiones y la forma de esos contenidos como teatro muerto, recicla lo mismo, se repite en su deseo que es pura represión, repetición de lo mismo. (como se habrá notado aquí llamamos “literatura institucionalizada” no necesariamente a la oficial o establecida; es decir, una literatura alternativa, de segundo grado, de frontera, que pretenda ser o representar a minorías, puede surgir ya institucionalizada o puede institucionalizarse; y lo contrario también podría ocurrir: una literatura establecida o mayor puede no institucionalizarse si deviene menor; por eso la cuestión es el uso menor, el devenir menor de una lengua; por eso la necesidad de un concepto más objetivo (como el que nos atañe) antes de hablar de literatura de minorías o literatura institucionalizada.
El segundo corresponde al uso menor de una lengua establecida u oficial. Ese tartamudeo, ésa sustracción a un uso mayor; ése hablar extranjero en tu propia lengua; ser bilingüe en una sola lengua. No hay una lengua mayor y una lengua menor, sino usos mayores o menores de una lengua. El uso menor es creativo, repite la diferencia, es intensivo porque pone la lengua a delirar, busca nuevos enunciados para nuevos contenidos; busca una salida en el lenguaje como puro deseo de creación (ya no de represión).
El primero es significante porque quiere dominar, quiere convertirse en la constante, en la norma, de ahí que sueñe con ser literatura.
El segundo sabe que es la variable de esa constante, se sustrae a la norma, sueña con ser escritura y no discurso.
33) ¿cómo explica el modelo tetralingüístico?.
En el caso de Kafka por un “puchero de lenguas”. Una lengua vernácula que es familiar, natal, rural, maternal, territorial, que marca un “aquí” (el yiddish, el checo).
Una lengua vehicular que es estatal, social, burocrática, comercial, que marca un “por todas partes” (el alemán de Praga, y en segundo plano, el inglés)
Una lengua referencial que marca un “allá” porque es la lengua de la cultura, de la academia, del saber, de la literatura (el alemán de Goethe, y en segundo plano el francés)
Una lengua mítica que marca un “más allá” y es lengua religiosa, espiritual (el hebreo)
34) ¿Por qué “el significante” es el enemigo?
Porque quiere significar, introducir la constante, imponer la norma, borrar las diferencias. Todo (nuestra escritura, nuestra vida, nuestro pensamiento) se va organizando en torno a uno o varios Significantes que nos atan, nos sujetan (nos convierten en sujetos no en individuos) y desde ahí construimos nuestra subjetividad, nuestro lugar en el mundo, nuestro sentir-pensar. El paranoico, el narcisista, el déspota, cada día tienen menos Significantes, mientras menos, mejor para ellos. Todo orden está garantizado, la repetición de lo mismo es una certeza, la vida es la rutina establecida, lo ya conocido, lo ya sabido, todo gira en torno a la Necesidad, y ciertamente tienen ellos mucha necesidad de interpretar. El déspota, el paranoico, el narcisista, necesitan, además de interpretarlo todo de acuerdo a sus deseos, de pasiones tristes.
35) ¿Cómo podemos engañar al enemigo?
Creando rizomas, muchas entradas y salidas, muchas puertas contiguas que conecten más y más series, bloques, flujos, engranajes, que siempre el límite retroceda, volver ilimitado el espacio finito. Siempre una contigüidad, y una continuidad, que el proceso del deseo no se detenga (de ahí lo positivo de un “aplazamiento ilimitado” de una “absolución ilimitada” antes que de un “perdón o absolución real o aparente”. La madriguera, el rizoma, la proliferación de las conexiones, trazar líneas y no el punto: estar allí donde menos lo imaginen y donde menos lo esperen (de ahí la importancia del secreto). Devenir esquizo: rupturas a-significantes. La vida gira en torno al Azar y no a la Necesidad como cree el paranoico, el déspota, el narcisista. No sabemos incluso de lo que somos capaces, y por eso hay que experimentar. El deseo se agencia, se produce, eso lo saben muy bien los esquizofrénicos, ellos responden a sus deseos no a sus necesidades, el deseo es ejercicio (experimentación). Para el paranoico el deseo es algo natural, responde a sus necesidades y no al deseo que siempre lo interpretan como carencia.
Se engaña al enemigo con la potencia (de vida no de muerte) del esquizo.
36) ¿Cómo desbloquear el deseo?
Buscándole salidas desde agenciamientos rizomáticos, creativos que nos ayuden a levantar la cabeza. No hacer del pasado una foto; no inventarnos un pasado que no existe. Recordar que el pasado puede ser una suma de momentos presentes, que el pasado no es lo que fue sino lo que es. No culpa, no humillación. Mapas y no calcos. Experimentar. Comprender que muchas veces es más importante el proceso que el producto. Arriesgarnos al desmontaje de las máquinas que producen represión, de los enunciados que hacen la ley y transmiten el juicio de dios, la orden del ministro del interior. Buscar conexiones, rupturas a-significantes.
37) ¿Cuáles son los dos estados o figuras del deseo?
Cabeza agachada= retrato, foto, recuerdo de infancia, calco, incesto edipico ley paranoica.
Cabeza erguida = sonido musical como materia no formalizada, memoria o bloque de infancia, mapa, incesto esquizo. Ley esquizo.
Hay un deseo de nosotros por agachar la cabeza (el deseo que goza con su propia sumisión; la eterna queja, por ejemplo) y de que otros la agachen para nosotros (someterlos, enjuiciarlos); y hay un deseo por levantarla o hacer que otros la levanten (encontrar salidas, cambiar cosas)
38) ¿Puede explicar las ecuaciones referidas en el capítulo 1 “contenido y expresión”?
cabeza levantada o erguida
‘’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’
sonido musical (como materia sonora no formalizada semióticamente)
Esa ecuación opuesta a
Cabeza agachada
‘’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’’
Foto-retrato (régimen de signos semióticamente formalizado)
Aquí encontramos los dos estados del deseo explicados en la respuesta 35. El deseo en dos estados diferentes, en dos agenciamientos que lo expresan y lo contienen de manera diferente.
(Ver también respuesta 16).
39) ¿Cuál es la diferencia entre un incesto esquizo y un incesto edípico?
Edípico falsa infancia; deseo paranoico y/o narcisista; foto-retrato; significante autoritario o despótico; representación; ciclo familiar-conyugal (no campo social) re-captura; territorialización (espacio estriado; sedentarismo; punto y no líneas)
Esquizo; Desterritorialización, fugas (espacio liso, nomadismo; líneas y no punto). Bloque de infancia, activar el presente, multiplicar conexiones, deseo esquizo y rizomático; tartamuedo y constantes rupturas a-significantes; desmontaje de la máquina familiar-conyugal, reterritorializaciones en el campo social (economía deseante). En Kafka, por ejemplo, es el deseo que hace rizoma con la hermana que está del lado de las minorías: sirvientas, putas, el lugar de ellas en las series sociales, en los engranajes máquinicos del deseo social.
40) ¿Por qué creer en una política de K que no sea ni imaginaria ni simbólica?
Porque la vida y la escritura de Kafka son una larga experimentación para buscar salidas reales (factuales) a problemas concretos. Primero, salidas como devenires animales (en busca de un “perdón aparente”) porque será preferible para él el mundo sub-humano de los animales antes que el mundo in-humano que le rodea. Salidas como fugas. Y después, salidas que pasan de la queja o la crítica a cambiar, a través del deseo que es una fuerza política, su entorno en el desmontaje de las máquinas (donde lo positivo será ahora “el aplazamiento ilimitado”).
Citemos del final del capítulo 5, página 70:
“¿De todo esto se puede deducir que al no ser "crítico de su tiempo" Kafka dirige "su crítica contra sí mismo" y que no tiene más tribunal que un "tribunal íntimo"? Es ridículo, porque se convierte a la crítica en una dimensión de la representación: si ésta no es externa, entonces no puede ser sino interna. Sin embargo, el problema es totalmente diferente: Kafka se propone extraer de las representaciones .sociales los dispositivos de enunciación y los dispositivos maquínicos; y desmontar estos dispositivos. Ya en los cuentos de animales Kafka trazaba líneas de fuga; pero no huía "fuera del mundo", sino que más bien provocaba fugas en el mundo y en su representación (en el sentido en que un tubo tiene fugas) y arrastraba a ambos por estas líneas. Se trataba de hablar, y de ver, como una cucaracha, como un escarabajo. En las novelas, con mayor razón, el desmontaje de los dispositivos provoca fugas en la representación social, en una forma mucho más eficaz que una "crítica"; y realiza una desterritorialización del mundo que en sí misma es política, y no tiene nada que ver con una operación intimista.”
41) ¿Cuáles estrategias de lucha y resistencia podría mencionar?
Esta pregunta de alguna manera ya se respondió en la 27, ¿cómo hace Kafka la revolución? Recordemos citando a estos autores: "no hay dispositivo maquinico que no sea dispositivo social de deseo, no hay dispositivo social de deseo que no sea dispositivo colectivo de enunciación". Es decir, cualquier estrategia de lucha comienzan este punto: la unidad real mínima del lenguaje no es la frase o la palabra, sino el agenciamiento. Contenido y Expresión, gestó y palabra, régimen de signos y régimen de cuerpos. ¿Qué puede ocurrir si desmontamos los agenciamientos despóticos, autor tenía itarios, significantes, y en su lugar montamos nuevas máquinas? ¿Qué ocurre si se entenderá creer tartamudeamos, vivimos y escribimos al N-1, nos sustraemos a lo dominante y establecido? ¿Qué ocurre si fugamos a devenires menores, si buscamos otros territorios existenciales experimentando, construyéndolos?
42) ¿Por qué tanto Kafka como cualquier otro escritor menor encuentra en la Expresión una salida?
Porque el lenguaje crea realidad, y puede entonces adelantarse para enunciar nuevos contenidos, nuevos cuerpos.
43) ¿Por qué desterritorializar la lengua?
Para encontrar salidas creativas, productivas, maquínicas. Salidas que siempre serán políticas por la fuerza del deseo que es un proceso en el doble sentido de la palabra (como movimiento del devenir, del azar, y como fuerza de justicia (la justicia es deseo) que se enfrentará a los enunciados creadores de la ley imperante en busca de un aplazamiento ilimitado)
44) ¿Por qué un “puchero de lenguas” y no un “sistema de lenguaje”?
Una lengua (o un uso determinado de una lengua) puede cumplir una función en un caso y otra función en otro. Cada función de lenguaje se divide a su vez, lo que crea centros de poder. Recordemos que en nuestra Klínica “lengua” y “lenguaje” son sinónimos. Como tal el lenguaje es lengua y habla, pero nosotros no estamos reparando en estas categorías tradicionales de la lingüística. Por una parte nos referimos al lenguaje como lenguaje escrito y además como sinónimo de lengua. En esta pregunta lo que queremos resaltar es que un “puchero” es un territorio con fronteras móviles, ambiguas, cuyas formas de expresión corresponde al ejemplo de “sonido musical” como materia aun no formada semióticamente, como pura materia sonora, y este territorio es propicio para usos menores por la posibilidad de introducir “variables” dentro del patrón de un sistema que se conforma como tal a partir de las “constantes
45) ¿Qué es lo único que permite definir una literatura popular, marginal, gay, feminista, étnica, en fin, una literatura de minorías?
Un concepto más objetivo: el de literatura menor
46) ¿Por qué lo individual es político?
Porque también es social (no hay máquina deseante sin máquina social). La familia tiene puertas por donde desean irrumpir las fuerzas diabólicas del exterior, como diría Kafka. ¿Cómo es posible separar lo individual de lo colectivo, de lo social? Lo individual es también un asunto de grupo, colectivo, comunidad, y de pueblo, incluso, no olvidemos, aunque ese grupo, colectivo, comunidad, pueblo sea virtual; lo que deberíamos recordar siempre es que la nomadología no lee solamente desde lo macro o molar sino que hace sobre todo lecturas mínimas, moleculares, y al mismo tiempo lecturas transversales y rizomáticas fugando así de toda visión arborescente, es decir, esas palabras de pueblo, comunidad, colectivo, incluso, ese manoseado concepto de “conciencia nacional” adquieren otras connotaciones bajo la lupa microscópica de la nomadología o esquizoanálisis.
47) ¿Por qué hay disyunción entre Contenido y Expresión?
“Por mucho que nos esforcemos en decir lo que vemos, lo que se ve nunca coincide con lo que se dice”. Por otra parte, el lenguaje no es la vida pero le da órdenes a la vida. Contenido y Expresión son dos caras que forman un plano de organización (plano de los estratos) dentro de cualquier Agenciamiento y aunque mantienen una relación de correspondencia no son mantienen una relación de identidad. Fuera de los ejemplos de los Agenciamientos lingüísticos como tales, muchas veces vemos que el Contenido se adelanta en el sentido de que aparecen nuevos cuerpos, nuevas composiciones de fuerzas (físicas, no físicas, afectivas, naturales, artificiales, materiales, morales, etcétera) y la Expresión no puede enunciar, no puede formalizar ese nuevo contenido sino actualizando su semiótica. Habíamos puesto el ejemplo del amigo que crea una nueva, diferente, y nada común relación amorosa, y no sabe cómo nombrar ese contenido que ha aparecido. No puede nombrar según los enunciados que ya conoce, los ya formalizados por y dentro del campo social, debe entonces “inventar la palabra” como dice Kafka: “la palabra no la veo, la invento”. El lenguaje se adelanta con sus consignas; puede, como el león en el ejemplo de Canetti, en su rugido, en su consigna, ser una señal de muerte o de fuga. Cada consigna (cada rugido del león), cada enunciado, es una consigna o enunciado de muerte, es una pequeña muerte, pero al mismo tiempo es una fuga. La literatura menor (cada obra como un agenciamiento lingüístico que es) se adelanta enunciando, va de la Expresión al Contenido. En síntesis: escribir con nuevas consignas, produciendo nuevas consignas, nuevos enunciados.
48) ¿Qué es la neurosis, desde una lectura deleuzeana, y su relación con Edipo?
La neurosis es el devenir que ha sido interrumpido, el deseo que ha sido bloqueado, ese cuerpo (contenido) sometido a los signos, a la semiótica (expresión) que le obliga a agachar la cabeza. La neurosis crea a Edipo, no al revés. El gran aporte del sicoanálisis al capitalismo (o a la capitalística, habíamos dicho para ser más precisos) según Deleuze y Guattari, es el complejo de Edipo, haber introducido la carencia en el deseo, o en el desear, allí donde sólo hay, en realidad, producción, se introdujo la representación de un drama familiar, se redujo todo al sucio secretito de familia. El deseo circula en el campo social (según los agenciamientos como deseo revolucionario o deseo fascista) y cada niño se va componiendo su propio mapa que la familia intenta deshacer.
49) ¿Puede explicar cómo Kafka pasa de un Edipo neurótico a un Edipo paranoico y que se obtiene de este procedimiento?
Pasa de un Edipo a otro, caricaturizándolo, amplificándolo hasta el absurdo bajo un microscopio (que es su máquina de Expresión), lo convierte en una comedia en vez de una tragedia aunque tenga que fingir (y finge), pero la necesidad de un “pacto diabólico” (no se trata para él de un asunto de sinceridad o no, de buscar un sentido, sino de puro funcionamiento: buscar salidas para escribir) le ayudará a fuga, a crear su hueco desde donde poder convertirse en la “máquina célibe”, antifamiliar y anticonyugal. Al desterritorializar a Edipo en el mundo, y no reterritorializarse en la familia, Kafka conecta su problema familiar en un problema sociopolítico que atañe a toda una generación de checos que tuvieron que bajar la cabeza y que ahora le exigen a sus hijos que hagan lo mismo. Citemos a Deleuze y Guattari: “el problema con el padre no es cómo volverse libre en relación a él (problema edípico), sino cómo encontrar un camino donde el no lo encontró". Por otra parte recordemos que lo exterior es un interior proyectado, y que lo interior es un exterior proyectado. En este contexto surgen posibles preguntas: ¿cómo nos ubicamos, después de todo este asunto familiar-social, frente a nuestra literatura, y frente nuestra vida? ¿La literatura es parte de nuestra neurosis (problemas) personales? ¿Qué es la literatura, que es un escritor, cuál es la función de la literatura?
50) ¿Cómo entender qué son “las potencias diabólicas” según la frase de Kafka?
El afuera, lo social, las fuerzas que irrumpen en la familia, la ley.
51) ¿Cómo entender el devenir-animal frente a las “potencias diabólicas?
Como fuga, como salida política a lo inhumano de esas potencias. Los devenires siempre son minoritarios porque se sustraen a la constante de lo mayor o de la mayoría. Se deviene animal, niño, mujer, molécula, se deviene imperceptible. Una mujer o un niño o un animal no son devenires menores como tales porque bien podrían estar atrapados en la constante de una mayoría (hay que hablar de “modo”, no de “especie” o “género” ¿en qué se parece un caballo de trabajo a uno de carrera, y al mismo tiempo en qué se parece a un buey? Recordemos esto) Por tanto una mujer ha de encontrar su devenir mujer como un niño ha de encontrar su devenir niño, un indio o un negro su devenir indio y su devenir negro respectivamente. ¿Cuántas minorías no sueñan con ser mayoría u “ofrecer sus servicios” a una mayoría?
52) ¿Por qué el devenir no es una imitación?
Imitar, identificarse, todavía es un problema edípico. El devenir es posible estando abierto al azar, siempre abierto a la felicidad de los encuentros. Quien enfrenta y vive abierto al devenir sabe producir con lo que encuentra, sabe buscar salidas, sabe trazar líneas y no quedarse reterritorializado en un punto, capturado en una fatalidad, una queja, o dependiente de las necesidades. El devenir es una captura del código o los códigos del Otro, un paso de vida, un entremedio. El devenir es un paso de vida que suma a través de la conjunción “Y”, y no resta a través de la disyuntiva “O”. No se trata de ser “esto o aquello” sino “ser esto y aquello”, terminar de una vez con las máquinas binarias y dicotómicas: hombre o mujer, homosexual o heterosexual, rico o pobre, blanco o negro, escritor realista o escritor no realista. Cualquier imitación está atrapada en un modelo, aún es demasiado edípica, no se ha sustraído. El devenir es una fuga hacia nuevos territorios, otros modos de pensar y sentir.
53) ¿Qué es la reterritorialización horizontal o complementaria?
No hay desterritoirialización de un solo término, al menos deben haber dos términos, uno nunca se desterritorializa solo. El devenir es un paso de vida, de ideas (expresiones), de afecto (contenidos) entre por lo menos dos términos, una captura de códigos, un trasvase.
54) ¿Qué es la reterritorialización vertical?
Como la anterior, es otra proposición maquínica, en este caso, aquí el menos deterritorializado de dos términos, fenómenos, agenciamientos, se reterritorializa en el más desterritorializado.
55) ¿Cuál otra “proposición maquínica nombramos en los encuentros?
Una tercera: saber diferenciar “velocidad” de “intensidad”. El más rápido no es necesariamente el más intenso o el más desterritorializado. Dos elementos pueden actuar simultáneamente a diferentes velocidades, y el más rápido, puede conectar su intensidad al más lento, o al revés. El más lento podría ser el más intenso. La velocidad, por ejemplo, puede estar mirando a un estrato (al de organización u organismo), y la intensidad puede estar mirando, desterritorializando otro estrato (al de significancia, por ejemplo).
56) ¿Cuál sería ese “problema más elevado” que nos ayudaría a encontrar una salida a los “problemas animales” (a la fuga hacia un devenir-animal, se entiende), y gracias al cual podemos resistir cualquier re-edipización, o no quedarnos en una crítica que puede ser parte aun de la representación criticada, es decir, que no pasa de ser una queja?
El problema más elevado es “el desmontaje”. Es necesario no sentirse ni culpable ni humillado, y al mismo tiempo saberse parte de la máquina. Conseguir el “aplazamiento ilimitado” antes que un “perdón aparente”. Conseguir también el desmontaje y no la destrucción de la máquina: encontrar salidas, adyacencias, fugas, desterritorializaciones. El problema más elevado es comprender que la Ley no se retira a una trascendencia sino que está en el cuarto de al lado, (la contiguidad, las puertas traseras) entre pasillos, entre bambalinas, y no en la tribuna donde se discuten problemas de ideología. Todo un asunto de “micropolítica”, todo un asunto “molecular”, de saber conectar bloques, series. El enunciado hace a la ley, no al revés. La represión forma parte de la máquina, no al revés.
57) ¿Cómo explicar la “salida política”, tanto de Lezama en el texto “Muerte de Narciso”, como de Guillén con sus poemas de “Motivos de son”?
58) ¿Cómo Guillén evita, pese al uso vernáculo de la lengua en “Motivos de son”, caer en fórmulas o estereotipos costumbristas, en caricaturas folclóricas?
59) Partiendo de que el esquizoanálisis o la nomadología es una pragmática, una experimentación constante, recordemos entonces que la pregunta por el cómo (relacionada con la expresión, los procedimientos, el funcionamiento) es importante, entonces ¿cómo fugar?
Kafka necesitó de un “pacto diabólico” (las cartas) ante el miedo y la inseguridad de no poder escribir por sus problemas familiares y personales, y ante la literatura planteada como un imposible (ver pregunta 30). Es preciso fugar sin culpa y sin humillación (el miedo es comprensible, forma parte de la fuga), es preciso comprender al deseo como plenitud y no como carencia, a la justicia como deseo, a la ley como derivado de un enunciado, y no al revés (“la ley está escrita en un libro pornográfico” escriben Deleuze y Guattari), comprender a la represión como parte de la máquina y no al revés. Necesitamos nuevos mapas, y saber componer mapas en lugar de calcos, salirse del ciclo familiar-conyugal, amplificar a Edipo, desterritorializarlo en el mundo (respuesta 49). De ahí que sea importante el tema de la Ley (del Estado, la familia, la literatura, el Canon, la tradición, cualquier tradición, nuestras propias leyes personales: hay que comprender las reglas para intentar cualquier fuga). Hay fugas en intensidad. El nómada es quien emprende una fuga tras otra, quien intenta poblar el desierto aun cuando no se mueva. Recordemos que Kafka fuga en su recámara como Lezama en su casa de Trocadero 162 con todos sus “pactos diabólicos” que se inventa. Pero inseparable a la fuga, como su propia condición, como parte del proceso, no debemos olvidar que sin experimentar no hay de por sí proceso ni posibilidades de fuga. Experimentar en nuestro propio rincón. Experimentar y no interpretar. En todo caso, interpretar en intensidad que es la mejor manera de interpretar y experimentar: se trata de lo mismo en un solo y único movimiento. Kafka experimenta a fuerza de sobriedad como Lezama a fuerza de sobreabundancia, pero no dejan de experimentar, de construir sus cuerpos sin órganos. Es una cuestión de vida o muerte. ¿Cuántas veces no hablamos una lengua que no es nuestra y vivimos en un deseo que no nos pertenece? Y en cuanto a la literatura, comprenderla y experimentarla como creación y no como ejercicio de nuestro narcisismo.
60) ¿Cuáles salidas se oponen a la hegemonía de “las potencias diabólicas”?
N-1, sustracción, desvío, tartamudeo, devenires siempre como devenires menores, pactos, fugas, desmontaje
s, cuerpos sin órganos, deseo o desear como ejercicio, plenitud y funcionamiento, experimentar, ser un rizoma, un lobo, muchos rizomas, una manada de lobos, ser el gitano, el extranjero en nuestra propia lengua, el nómada que no se mueve, la molécula imperceptible.
61) ¿Cómo fugar del narcisismo en que suelen caer determinadas literaturas o al menos muchos modos de expresión?
Pregunta cuya respuesta está contenida en todas las anteriores.
62) ¿Por qué opusimos “escritura” a “literatura”?
La escritura se vive como deseo o desear, como experimentación, como nuevos enunciados que arrastraran nuevos contenidos, como proceso maquínico, como si ella misma fuese “un espíritu libre” en palabras de Nietszche. La escritura siempre está abierta al devenir porque tiene que ver con lo informe, lo inacabado, con las potencias que desconocemos; la escritura como espacio liso y como un paso de vida.
La literatura es ya convención, institución, reglas, normas, discurso, ley.
63) ¿Puede explicar un “mapa-Kafka”, “la experimentación-Kafka”, “los protocolos de experiencia-Kafka” a través de los tres componentes de su máquina de expresión: cartas, cuentos, novelas?
Cartas: pacto diabólico, miedo, narcisismo, problemas familiares y personales, desterritorialización de Edipo, sujeto de enunciación y sujeto de enunciado como desdoblamiento o intercambio (¿cómo hablo de mi?) Kafka aun cree en las categorías tradicionales de autor-narrador, o narrador-personaje, y toda la culpabilidad cae sobre el sujeto del enunciado como puro procedimiento narrativo (como en la Carta al padre donde le da la voz al padre: ¿no es la ficción el lugar donde otro es el que habla?) y de esta forma la culpabilidad deviene movimiento ficticio. En las cartas, la debilidad y la culpa recaen en el sujeto de enunciado; la fuerza la extrae Kafka del uso del sujeto de enunciación. (capitulo 4 pág. 51)
Cuentos: enfrentar la realidad, buscar salidas, inventar fugas, vivir devenires animales (será preferible lo sub-humano a lo inhumano), pero la posibilidad de ser reedipizado o recapturado puede taponear las fugas si aun nos sentimos humillados y culpables, si aun esperamos el “perdón aparente”. Todo devenir es menor y es una salida política pero puede conducir a callejones sin salidas y a huecos negros. La fuga es una “loca esperanza”. ¿Qué la fuga sino el deseo de vivir y hablar de otra manera? En los cuentos, superado ya el narcisismo de las cartas, se trata justamente de crear: la literatura o la escritura no es la autoexpresión de nuestros problemas personales.
Desmontaje: Mejor que la queja o la crítica, el desmontaje. Ya hemos aprendido a negociar, ya sabemos lo positivo y lo funcional de un “aplazamiento ilimitado”. Aquí podemos constatar la fuerza política del deseo como creador de otras realidades, otros territorios. Crear agenciamientos maquínicos a través de una lectura positiva del deseo o el desear, a través de la sustracción y el tartamudeo. El deseo entendido ya como proceso (siempre en los dos sentidos de la palabra).
64) ¿Cuál es la interpretación inferior (neurótica) según Deleuze y Guattari?
Toda interpretación inferior (neurótica) insiste en el lado trágico o angustioso así como en el lado apolítico. El genio convertido en tormento, siempre en “problema individual”. Dicen estos autores: “aquellos que no los lean con muchas risas involuntarias y escalofríos político lo deforman todo” (se refieren a Kafka, Beckett, Nietzsche, aunque, por supuesto, es extensible a muchos autores, por ejemplo, podríamos citar en Cuba a Piñera).
65) ¿Por que K no se inscribe en la teoría racional de la inversión de la ley creada por Kant?
Kafka, con un humor tremendo, desmonta la máquina ley. Muestra el desmontaje sin maniqueísmo y desviándose de una crítica de denuncia al estilo más convencional. Mostrar el deseo como proceso será un ejercicio más efectivo tanto desde lo narrativo (técnicamente explotando al máximo las funciones principales del narrador, )omo desde lo quer solemos llamar “lo conceptual”. De ahí que no encontremos “ideología” en Kafka y justo esto lo convierte en un gran escritor. Sólo lo menor es grande y revolucionario, dicen Deleuze y Guattari, y podemos agregar que fugar de toda ideología es un ejercicio menor como protocolo de experiencia, como pragmatismo que busca salidas concretas y no sacrifica la propia vida a un ideal o a una utopía.
66) ¿Qué es la culpabilidad?
Capítulo 5, página 68: “la culpabilidad nunca es otra cosa que el movimiento aparente donde los jueces e incluso los abogados nos arrinconan para impedirnos hacer el movimiento real; es decir, para ocuparnos de nuestro propio problema”. Por esta razón toda idea de culpabilidad debe ser rechazada desde el mismo principio del proceso, y lo que podemos intentar (como salida positiva) es plantarnos siempre el “aplazamiento ilimitado” en vez del “perdón aparente” que nos sujeta a la dicotomía “ley versus deseo”. En realidad la justicia es deseo, y la ley depende del enunciado, de ahí la necesitad encontrar, construir, plantearnos las puertas traseras que nos permitirán oponer lo “lejano” a lo “distante o separado”, y ya no “lo lejano” como opuesto a “lo cercano”, y al mismo tiempo, esas puertas contiguas nos darán la posibilidad de volver ilimitado un espacio finito.
67) ¿Cuál protocolo de lectura nos propone el esquizoanálisis o la nomadología frente a determinado tema de un autor, es decir, desde donde leer los temas propuestos?
Frente a un tema: preguntarnos por lo más importante: el funcionamiento de ese tema o asunto en la propia obra, antes que su sentido. ¿Con qué se conecta? ¿Cómo se conecta? ¿Cómo hace rizoma con el Afuera? ¿Cómo y desde dónde se maquina? ¿Cuáles flujos deja pasar y cuáles no? Citemos otra vez: “(…) la enunciación y el deseo son una y la misma cosa, por encima de las leyes, de los Estados, de los regímenes. Sin embargo: enunciación siempre histórica, política y social. Una micropolítica, una política del deseo, que cuestiona todas las instancias”.
68) ¿Por qué defender las interpretaciones realistas y sociales de Kafka?
Porque son las más cercanas a una no-interpretación. Recordemos por otra parte el encuentro donde hablamos de las “malas lecturas realistas”, del pacto ficcional, la verosimilitud, la lectura desde los prototipos. Una “buena interpretación realista” no reduce la obra a una explicación de y desde determinados “principios” o reglas como fórceps. Una buena interpretación realista es una lectura mínima, micrológica, que busca intensificar los flujos en lugar de cortarlos en su habitual codificación categorial, referencial, puro calco o explicación mecánica. La buena interpretación realista es una lectura maquínica que parte del protocolo de lectura descrito en la respuesta anterior (la 67) y lo vuelve intensivo, productivo, creativo: interpretación en intensidad, proliferación de mapas, experimentación con el texto.
69) Argumentar la frase: “La represión no pertenece a la justicia sino a condición de ser ella misma deseo”
La ley depende del enunciado, no al revés. La represión depende de la máquina, no al revés. La máquina es deseo. Es decir, podemos hablar de un deseo de represión (reprimir o ser reprimido) en dependencia de los enunciados que se maquinen.
70) ¿Por qué la justicia no se deja representar?
Porque es deseo, y el deseo es fábrica, producción, experimentación, no teatro ni representación ni interpretación. Si pensamos que la justicia se puede representar, o que la Ley no es un enunciado práctico, estaríamos aun atrapados en la dicotomía Ley versus Deseo y dentro de un espacio infinito, limitado y discontinúo que es el estado del perdón aparente.
71) ¿Puede explicar la diferencia entre la política y lo político?
En la Klínica acodamos relacionar lo macro, lo molar con la política; y la política con lo que sucede o transcurre en la tribuna como ideología. Y lo micro, molecular con lo político que muchas veces (no siempre) transcurre o sucede de manera transversal, oblicuo, al sesgo. El fascismo como ideología de estado, por ejemplo, y el microfascismo a nivel de lo social, de grupo, de individuo.
72) ¿Puede explicar el deseo como proceso?
Perdón real: sería el fin del proceso mismo, la abolición o muerte del deseo mismo.
Perdón aparente: un flujo de deseo por un contraflujo de represión; una fuga por una captura. Ciclo crisis-compromiso. El miedo y la fuga le pertenecen. Dicotomía Ley versus Deseo. Espacio infinito, limitado, discontinuo. Siempre la reedipización.
Aplazamiento ilimitado: Corresponde a la tercera pasión: el desmontaje. Encuentra una salida a la oposición Ley-Deseo al crear un agenciamiento maquínico de justicia como deseo o desear finito, ilimitado y contiguo.
73) ¿Por qué es importante el tema de la Ley para los escritores?
En este tema se cruza lo político y la política, lo molecular y lo molar, la lengua privada y la lengua pública, la ficción del escritor (como relato íntimo o popular: desvío, menor) y la ficción del estado (mayor o establecido). Las nuevas subjetividades, los nuevos territorios existenciales, las nuevas poblaciones, en fin, el pueblo que nos falta: ¿cómo pensar o escribir sobre todo esto sin atender-entender el tema de la Ley? Entender el tema o asunto de La Ley es entender el la justicia como deseo y el deseo como proceso ilimitado (de vida, de escritura, de creación).
74) ¿Cuáles son las preguntas que desde una perspectiva esquizoanalítica o nomadológica deberíamos hacernos frente a un Agenciamiento?
Lo más importante siempre es preguntarse por el funcionamiento antes que por el sentido, de ahí que la primera pregunta sea ¿cómo funciona el Agenciamiento, qué función asegura?
Luego entonces podemos respondernos las otras: ¿en qué consiste, cuáles son sus elementos y conexiones o relaciones?
Recordemos, citando a los autores, el protocolo de lectura más importante del esquizoanálisis o la nomadología: “Es totalmente inútil inventariar un tema en un escritor si no se pregunta qué importancia tiene en la obra, es decir, exactamente cómo funciona (y no su “sentido”). En este punto es conveniente recordar los diez protocolos de lectura distribuidos para nuestras sesiones de noviembre.
75) ¿Cuándo desaparece la “triangulazación edípica?
Cuando aparece la máquina social con su economía deseante (el deseo es producción social; el deseo se derrama sobre un campo social; las cargas eróticas son a su vez cargas sociales y a la inversa). Fugar y desmontar el “sucio secretito de familia”.
76) ¿Cómo se producen las máquinas?
Las conexiones son las que hacen posible la existencia de las máquinas. De ahí la importancia del modelo, del mapa, de la topografía rizomática con sus conexiones heterogéneas y múltiples, siempre a-significantes. Una máquina se conecta a otra para cortar y-o producir flujos, para seguir maquinando deseo. El deseo no deja de hacer máquina en la máquina. Es más, la máquina es deseo, de ahí que la represión dependa de la máquina y no al revés, es decir, la represión depende en realidad de un deseo se agachar o hacer agachar la cabeza. Si hay una máquina fascista es porque hay un deseo fascista de agachar o hacer agachar la cabeza. Citemos textualmente: “La distribución de los opresores y de los oprimidos, de los represores y de los reprimidos, se deriva de cada estado de la maquina, y no al revés”. Donde dice “estado de la máquina” podemos agregar o sustituir por “estado del deseo”. (ver respuestas 69, 70, y 72)
77) ¿Cuáles son los dos polos, estados, del deseo?
El deseo paranoico y el deseo esquizo. Dos estados coexistentes del deseo. Dos estados de la ley, dos estados, polos, o momentos de la máquina. El paranoico con su ley trascendental, y el esquizo con su ley inmanente.
78) ¿por qué Kafka no quiere el lirismo y el esteticismo, por qué su deseo de matar la metáfora?
Hay que agarrar el mundo (la realidad) y provocarle fugas, y el lirismo, para Kafka, es huir del mundo idealizándolo, sentimentalizándolo, acariciándolo, cerrando las salidas políticas como las verdaderas salidas factuales.
79) ¿cuál es la función de los conectores, y qué son?
Función: aumentan las conexiones del deseo. Y son los puntos de contacto, de engranaje que determinan la proliferación de las series (los flujos, por ejemplo). A través de ellos se está en contacto con el proceso, y permiten asimismo la continuidad del proceso mismo. Puertas traseras que hacen contiguos los bloques y series a pesar de estar lejos uno de otros.
80) ¿cuál es la fuerza subversiva de una literatura menor?
Citemos: “cualidades menores de personajes menores, en el proyecto de una literatura que se quiere deliberadamente menor y que saca de ahí su fuerza subversiva”. Remitimos al capítulo 7, “los conectadores” para mayor claridad.
81) ¿puede explicar los diagramas del capítulo 8 a partir de lo “cercano y distante” (o separado), y lo “lejano y contiguo”?
Estado 1: Burocracia imperial china. Espacio infinito, limitado, discontinuo, donde lo lejano se opone a distante (o separado), y lo contiguo se opone a cercano. Las puertas contiguas permiten comunicar los bloques y series. Ley esquizo.
82) “¿en qué sentido el enunciado es siempre colectivo incluso cuando parece emitido por una singularidad solitaria como la del artista?”
Esta pregunta aparece entrecomillada porque es extraída textualmente del libro, de su capítulo 9, ¿Qué es un dispositivo? (agenciamiento). Hemos optado también por transcribir la respuesta tal como ellos la formulan.
“ Es que el enunciado nunca remite a un sujeto. Tampoco remite a un doble, es decir, a dos sujetos de los cuales uno actuaría como sujeto de la enunciación y el otro como función o sujeto del enunciado. No existe un sujeto que emite el enunciado, ni un sujeto cuyo enunciado sería emitido. Es cierto que los lingüistas se sirven de esta complementariedad, la definen de una forma más compleja y consideran “la huella del proceso de enunciación en el enunciado” (los términos del tipo yo, tú, aquí, ahora). Pero, de cualquier manera que se conciba esa relación, nosotros no creemos que el enunciado pueda ser relacionado con un sujeto, desdoblado o no, dividido o no, reflejo o no.
Volvamos al problema de la producción de nuevos enunciados: y al problema de la llamada literatura menor, ya que ésta, como hemos visto, se encuentra en la situación ejemplar de producir enunciados nuevos. Ahora bien, cuando un célibe o una singularidad artista puede producir un enunciado no lo hace sino en función de una comunidad nacional, política o social, incluso si las condiciones objetivas de esta comunidad no están todavía dadas, por el momento, fuera de la enunciación literaria. De ahí las dos tesis principales de Kafka: la literatura como reloj que se adelanta y como un problema del pueblo. La enunciación literaria más individual es un caso particular de enunciación colectiva. “
83) ¿cuándo podemos decir que un enunciado es literario?
Continuando con la respuesta anterior, y en el mismo punto donde estos autores prosiguen su exposición, es muy importante esta pregunta justo para comenzar las lecturas en este proyecto de taller-klínica.
Incluso podríamos decir que esta pregunta nos ubica frente a lo que hemos llamado “protocolos maquínicos de lectura”.
Citamos: “Un enunciado es literario cuando lo “asume” un célibe que se adelanta a las condiciones colectivas de la enunciación. Lo que no quiere decir que esta colectividad, aún no dada (para bien o para mal), sea a su vez el verdadero sujeto de la enunciación, ni siquiera el sujeto del cual se habla en el enunciado: en ambos casos, se caería en una especie de ciencia ficción. La colectividad no es un sujeto, ni de la enunciación, ni del enunciado, de la misma manera que el célibe tampoco lo es. Pero el célibe actual y la comunidad actual –ambos reales- son las piezas de una agenciamiento colectivo. Y no basta con decir que el agenciamiento produce el enunciado como lo haría un sujeto; él en sí mismo en un agenciamiento de enunciación en un proceso que no permite que ningún sujeto sea asignado pero que permite por ello mismo marcar con mayor énfasis la naturaleza y la función de los enunciados, puesto que éstos no existen sino como engranajes de un agenciamiento semejante (no como efectos, ni como productos).
Por eso es inútil preguntarse quién es K. ¿Es el mismo en las tres novelas? ¿Es diferente en sí mismo en las tres novelas? A lo sumo se podría decir que Kafka, en sus cartas, usa totalmente el doble, o la apariencia de los dos sujetos, el de la enunciación y el del enunciado: pero no lo hace sino por juego, en el plan de una extraña empresa, y volviéndolos enormemente ambiguos para que sea difícil distinguirlos, ya que lo único que le preocupa es borrar la pista y hacer que se intercambien sus respectivos papeles. En los cuentos, es el agenciamiento el que ya toma el lugar de todo sujeto. Pero una máquina trascendente y cosificada, que conserva la forma de un sujeto trascendental pues un devenir-animal que ya suprime el problema del sujeto, pero que sólo interpreta el papel de índice del agenciamiento; o es el devenir-colectivo (el pueblo de los ratones, el pueblo de los perros). Kafka, en su pasión por escribir, concibe explícitamente los cuentos como contrapartida de las cartas, como medio de conjurar las cartas y la trampa persistente de la subjetividad. Pero lo cuentos en este sentido siguen siendo imperfectos, simples peldaños o descansos de una noche en los proyectos de novelas donde Kafka alcanza la solución final, verdaderamente ilimitada: K no será un sujeto sino una fundación general que se multiplica en sí misma, y que no deja de segmentarse ni de huir por todos los segmentos. Pero todavía es necesario precisar a cada una de estas nociones. Por un lado. “general” no se opone a individuo; general designará una fundación, el individuo más solitario tiene una función tanto más general cuanto que se conecta con todos lo términos de las series por las cuales pasa. En El proceso, K es banquero, y en este segmento, está en conexión con una serie de funcionarios, de clientes, y con su amiga Elsa; pero también es arrestado, en conexión con inspectores, testigos y con la señorita Burstner; y es acusado, en conexión con Titorelli y las niñitas… no hay mejor manera de decir que la función general es indisolublemente social y erótica; la función es a la vez el funcionario y el deseo. “
Larga cita que nos deja claro algunos puntos, entre ellos el de la multiplicidad de voces, la producción de deseo en un campo social (economía deseante), la problematización de las categorías tradicionales de autor-narrador, narrador-personaje; también nos deja claro el asunto que habíamos mencionado en uno de nuestros encuentros: por un lado el narcicismo como expresión de una subjetividad (en el caso de K, las cartas), y el de la creación (la literatura, la escritura) por otro.
84) ¿qué es la máquina abastracta?
Repasar las respuestas de la 5 a la 15. Ahora agragamos.
La máquina abastracta es el plano de inmanencia, de composición, de consistencia por oposición al plano de trascendencia, de organización, de desarrollo, que es el plano de los estratos donde encontramos la Expresión y el Contenido como dos caras de las tres que tiene un agenciamiento.
La tercera cara es precisamente la máquina abstracta como campo de inmanencia, de naturaleza, de caos, de energía, de deseo; es justamente el plano del deseo o el desear, un cuerpo sin órganos (sin estratos), un territorio donde todo es producción (de un desear finito pero ilimitado y continuo), donde todo es plenitud (no hay carencia), donde todo es ejercicio y funcionamiento (experimentación y no explicación ni interpretación).
Desear finito porque, por ejemplo, en el caso de un individuo, la muerte pone fin a su existencia como proceso, pero ilimitado porque en ese espacio-tiempo de vida, el individuo puede alcanzar, producir ilimitados estados.
Un agenciamiento: dos planos con tres lados: Plano estratificado (de los estratos) con dos lados (Expresión y Contenido); y Plano no estratificado con u lado (máquina abstracta).
La máquina abstracta es singular y creativa.
Abstracta no en el sentido común. No es una Entelequia, nada que ver con las ideas platónicas, no son trascendentes ni universales; sin inmanentes y singulares (creativas). “Aquí y ahora; reales aunque no concretas, actuales aunque no efectuadas. Por eso las máquinas abstractas están fechadas y tienen nombre (máquina abstracta-Einstein, máquina abstracta-Webern, pero también Galileo, Bach o Beethoven, etc.) No es que remitan a personas o momentos efectuales, al contrario, son los nombres y las fechas los que remiten a las singularidades de las máquinas, y a su efectuado.”
Las máquinas abstractas actúan en agenciamientos concretos y se definen por su capacidad de descodificar y de desterritorializar. Abren el agenciamiento a otros agenciamientos.
Máquina abstracta: materias no formadas y funciones no formales.
Sin embargo en el plano de organización encontramos las materias formadas en el contenido, y en la expresión encontramos funciones ya formalizadas.
La máquina abstracta es una “meseta”. La meseta es, digamos, un plano que pone a funcionar (crea, genera) en continuidad variables de contenido y de expresión. De esta forma el contenido y la expresión pueden lograr un alto grado de relatividad. De ahí que podamos concebir la multiplicidad como mil planos en una meseta o mil mesetas en un plano; lo importante son las conexiones, el movimiento rizomático, el proceso del deseo como proceso ilimitado.
Sin embargo, nada impide que las máquinas abstractas inmanentes y singulares puedan funcionar como máquinas cosificadas y trascendentes. Es decir, tenemos dos significados de máquina abstracta: la inmanente (que funcionaría como justicia: la justicia es deseo y ley esquizo) y trascedente (que funcionaría como ley incognoscible sin objeto: ley paranoica).
La máquina de guerra forma parte de un agenciamiento diferente al Aparato de Estado o de captura, que por supuesto es una máquina que pertenece a otro agenciamiento.
Tenemos, la máquina de guerra como máquina revolucionaria, y como máquina nómada (los nómadas no son los que se mueven sino los que saben poblar el desierto, es decir, los que viajan en intensidad aunque no se muevan); y, el Aparato del Estado o de captura como máquina cosificada y trascendente. Esta máquina abstracta y cosificada no permite expresar la potencia de la metamorfosis.
Es importante recordar que el esquizoanálisis o la nomadología cuestionan al pensamiento binario y dicotómico; por tanto, no caer en fáciles razonamientos para obtener una a la otra (como dentro de un Agenciamiento oponer el plan de organización al de composición). Todo esto depende como ya hemos dicho, del “cómo”. Por ejemplo, muchas máquinas de guerra pueden convertirse en máquinas de destrucción, de muerte, con todas esas líneas de fuga que han caído en un agujero negro. El punto es, ¿cómo fugar? ¿cómo resistir? ¿cómo negociar?
La escritura puede ser una máquina de guerra. Y como tal abre y multiplica sus conexiones. Traza su plan de consistencia a través de su singularidad y creatividad, y no se deja estratificar por un excesivo plan de organización. No crear (en la vida, en la escritura) una axiomática; bloqueo que interrumpe el proceso (la enfermedad es un devenir interrumpido).
Axiomática, bloqueo, estratos, reterritorializaciones: que crean agujeros negros, líneas de fuga convertidas en líneas de muerte; todo lo anterior forma parte de los Aparatos de Captura, pero puede ser reproducido o creado también por la Máquina de Guerra.
86) ¿Cuando se puede decir que un enunciado es nuevo?
A Kafka le apasiona esta pregunta-problema junto con otra: ¿cuándo se puede decir que un nuevo agenciamiento se está esbozando?
Como dice Piglia: Kafka es el que sabe escuchar. ¿Qué escucha? Escucha el rumor, el contrarrelatodel Estado, de la historia.
Respondemos con Deleuze y Guattari: no escucha el ruido de los libros sino el sonido de un futuro contiguo.
Saber escuchar y saber leer: de eso se trata. Aquí introducimos otra pregunta importante: ¿cómo leer?
Respondemos: lo que no enseñan los talleres: cuantificar la escritura y mapear protocolos de lecturas maquínicas.
Y transcribimos un párrafo del capítulo 9:
“Su biblioteca ideal no comprendería sino libros de ingenieros o de maquinistas, y de juristas enunciadores (más algunos autores que ama por su genio, pero también por razones secretas). Su literatura no es un viajes a través del pasado, su literatura es la de nuestro porvenir. Dos problemas apasionan a Kafka: cuando el mendigo de La muralla china trae un manifiesto escrito por los revolucionarios de la provincia vecina, los signos utilizados “tienen para nosotros un carácter arcaico”, que nos hacen decir: “Viejas historias conocidas desde hace mucho tiempo y desde hace mucho tiempo olvidadas.” Ejemplo del segundo: las potencias diabólicas del porvenir que ya tocan a la puerta: capitalismo, stalinismo, fascismo. Todo eso es lo que Kafka escucha, y no el ruido de los libros, sino el sonido de un futuro contiguo, el rumor de los nuevos dispositivos que son deseos, máquinas y enunciados, y que se introducen en los viejos dispositivos o que rompen con ellos. “
87) copiamos textualmente: “¿en qué sentido el enunciado es siempre colectivo incluso cuando aparece emitido por una singularidad solitaria como la del artista?
Ver pregunta 84.
88) ¿cuándo y cómo un agenciamiento está condenado al fracaso?
Entre menos prescinda de la Ley menos real, es más una máquina abstracta cosificada y trascendente; más despótico. Entre más lentos y duros los segmentos, menos fuga.
89)”¿cuál es la aptitud de un Agenciamiento para rebasar sus propios segmentos, es decir, para abismarse en un línea de fuga?”
90) ¿cómo una máquina literaria puede fotmar una Máquina Abstracta (un campo de deseo)?
Hemos decidido responder estas dos últimas preguntas a la vez, citando el final de “Kafka, por una literatura menor”, que es muy claro en sus comentarios:
“… teniendo en cuenta la naturaleza de su segmentaridad y la velocidad de sus segmentaciones, ¿cuál es la aptitud de un dispositivo para rebasar sus propios segmentos, es decir, para abismarse en la línea de fuga y expanderse en el campo de inmanencia? Un dispositivo puede tener una segmentaridad flexible y proliferante, y sin embargo ser tanto más opresivo, y ejercer un poder tanto más grande cuanto que ni siquiera es despótico, sino realmente maquínico. En lugar de desembocar en el campo de inmanencia, la segmentariza. El falso final de El proceso realiza incluso una retriangulación típica. Pero, independientemente de este fin, ¿cuál es la aptitud del dispositivo proceso, del dispositivo castillo, para abrirse sobre un campo de inmanencia ilimitado que resuelve todas las oficinas segmentarias y que no se impone como un fin, sino que ya está ahí, en cada límite y en cada momento? En estas condiciones solamente ya no es la máquina abstracta (en el segundo sentido inmanente). ¿Cuál es la aptitud de una máquina literaria, un dispositivo de enunciación o de expresión para formar por sí mismo esta máquina abstracta como campo de deseo? ¿Condiciones de una literatura menor? Cuantificar la obra de Kafka sería poner en juego estos cuatro criterios, cantidades intensivas, producir todas las intensidades correspondientes, de las más bajas a las más altas: la función de K. Pero eso es precisamente lo que él hace, esa es su obra continua.
Recomendamos la lectura atenta de este capítulo, y del final del mismo.
Mapa-cuestionario
1-9 deseo
10-19 agenciamiento
16-18 cuerpos
19 3 pasiones
20-35 literatura menor
36-39 deso
40-42 personaje político (K)
48-50 deseo (Edipo)
51-55 deseo (devenir)
56-19
57-62 literatura menor
63 (19-56; 48-50) Edipo
64-48-50, 63, 65, 73 Ley
Protocolos maquínicos de lectura(s)
Si el taller y la klínica están lejos, sin embargo, no son distantes gracias a la contigüidad de ciertas puertas que además desmienten la idea de que lo cercano es lo que está a nuestro lado. En realidad nuestro vecino (aquello que nos interesa o en aquel en quien nos reconocemos) puede no ser lo que está próximo a nosotros.
1: Preámbulo
Ya no se trata de enseñar (impartir) técnicas narrativas, sino de enseñar (mostrar) procesos de escritura y de lectura.
Lo que no hacen los talleres literarios: deslindar protocolos de lectura(s)
Lo que no hacen los talleres literarios: cuantificar la escritura.
Los talleres funcionan generalmente como cierto modelo arquitectónico y burocrático del imperio chino (recordemos el encuentro donde comentamos el capítulo 8 de “Kafka por una literatura menor”): una torre hegemónica donde el déspota impone su ley paranoica a través de mensajeros en un espacio infinito, limitado y discontinuo. Modelo arquitectónico y burocrático que diseña toda una topografía mental (y por supuesto, afectiva) para imponernos calcos, convertir la creación en saco de inútiles procedimientos técnicos en tanto no intensifica la escritura como proceso rizomático, que tiene que ver más con lo informe e inacabado que con las ortopédicas recetas de una propedéutica. Siempre la “literatura” como un redactar bien, como correcta expresión, y bajo el código del artificio técnico que la encierra en el callejón sin salida de las malas representaciones en tanto mimesis mecánica. En este modelo imperial chino lo “lejano” se opone a “cercano”, y lo “contiguo” a “distante y separado”. Modelo vertical, arborescente, que nunca llenará los espacios en blanco entre los bloques, series, fragmentos de muralla. Para nosotros, un taller, aunque en principio y a pesar de su rigidez sea funcional este modelo arquitectónico (este estado de deseo), ha de desmarcarse lo más rápidamente hacia otro espacio.
Nosotros tenemos otra propuesta (una de las tantas que pueden proponerse como proyecto abierto y no como programa cerrado; y lo cierto es que cada escritor podría proponer la suya, le llame como le llame, lo importante es que no haya una manera sino muchas, una proliferación de modos y propuestas), y nuestra propuesta de “taller-laboratorio-klínica” (los dos últimos como “niveles” posteriores, tal vez hasta como “antitalleres”) propone otro espacio, otro estado, que Deleuze y Guattari reconocen como el modelo finito, ilimitado y contiguo (lo contiguo como construcción local de lo continuo). Este modelo horizontal nos interesa por sus posibilidades de ramificación, por su fuerza rizomática. Aquí lo “lejano” se opone a “distante o separado”, y lo “contiguo” a “cercano”. Las puertas traseras, como conectores, permitirán la comunicación entre los bloques y series (en nuestro caso la comunicación entre el taller como primer nivel, el laboratorio como segundo, y la klínica como tercero, para dejar así de ser niveles como compartimentos sin contigüidad ni continuidad, y convertirse más bien en tres planos de una misma meseta, o tres mesetas de un mismo plano; de ahí incluso que podamos pensar para el año próximo en la “fávrika” como otro bloque agregado a ese espacio finito que se vuelve entonces ilimitado), y es que estas puertas traseras mostrarán a los asistentes o creadores o escritores en ciernes (cualquier otro nombre que no sea ni tallerista y mucho menos alumno) el proceso de creación, y en específico de la escritura como proceso abierto (proceso de vida: no hay diferencia entre la literatura y la vida) y como movimiento esquizo que fuga del despotismo o autoritarismo de la llamada formación literaria (aunque no sea más que una pretensión), técnica, formalista, analítica. Del taller al laboratorio como antitaller a la klínica como proceso esquizo, como nomadología opuesta a cualquier aparato de captura con sus líneas duras y sus planos de organización demasiado estratificados. En otras palabras de lo mecánico del taller a lo maquínico de la klínica entratndo y saliendo del laboratorio como proceso de creación de nuevos mapas. Y por estas razones es importante reparar en los “protocolos de lectura”. Recordemos a Ricardo Piglia: saber leer es saber asociar. Justo con él estamos en deuda por un sinfín de textos e ideas que nos asisten en el laboratorio, y por el nombre mismo de “laboratorio de escritura”, como también en deuda estamos con Deleuze y Guattari no sólo por el tema de la literatura menor sino por la creación del esquizoanálisis, la nomadología, el estratoanálisis (los nombres son los mismos; y no nos importan en tanto no se convierten demasiado en significantes y dejen de ser protocolos de experiencia y experimentación), y a través de ellos nos hemos apropiado del término clínica para convertirlo en klínica, sea la K de Kafka, Kleist, Capek, Kundera, Marx, Nietzsche, Piñera, Arenas, todos esos nombres que han dejado ya de ser nombres propios de ciertos sujetos para devenir agenciamientos de enunciación colectiva [lo personal es otra cosa, es lirismo y realismo y ciencia ficción sin salida, pésimas representaciones atrapadas todavía en la metáfora, la alegoría, el simbolismo: lo personal es siempre otra cosa: autoexpresión que no sale del tierno narcisismo y la cruel familia, ¡qué fatalidad!])
El proyecto taller-laboratorio-klínica podríamos resumirlo en pocas palabras: crear protocolos de lectura que nos ayuden a cuantificar la escritura.
2: Diez protocolos de lectura(s) como proceso abierto para cuantificar la escritura
Frente al texto lo más importante es su funcionamiento, no su sentido. ¿Cómo se conecta? ¿Cómo hace rizoma con el Afuera? ¿Con qué se conecta? ¿Cómo y desde dónde se maquina? ¿Cuáles flujos deja pasar y cuáles no? Citemos otra vez: “(…)la enunciación y el deseo son una y la misma cosa, por encima de las leyes, de los Estados, de los regímenes. Sin embargo: enunciación siempre histórica, política y social. Una micropolítica, una política del deseo, que cuestiona todas las instancias”.
La numeración, aunque marca cierto orden de prioridad, en realidad es una “guía” para sentirnos más cómodos: pura ubicación. Las prioridades, en este caso, son de hecho inaceptables a menos que sepamos leerlas rizomáticamente, que podamos ir de un punto a otro sin agotarlo y sin pretensiones de “dictar” un orden o importancia determinados.
(nuestros protocolos son tomados de Mil mesetas, de Jacques Deleuze)
“La literatura es un agenciamiento, nada tiene que ver con la ideología, no hay, nunca ha habido ideología”.
“No llegar al punto de ya no decir yo, sino a ese punto en el que ya no tiene ninguna importancia decirlo o no decirlo. Ya no somos nosotros mismos. Cada uno reconocerá los suyos. Nos han ayudado, aspirado, multiplicado.”
“Un libro no tiene objeto ni sujeto, está hecho de materias diversamente formadas, de fechas y de velocidades muy diferentes. Cuando se atribuye el libro a un sujeto, se está descuidando ese trabajo de las materias, y la exterioridad de sus relaciones. Se está fabricando un buen Dios para movimientos geológicos.
“En un libro, como en cualquier otra cosa, hay líneas de articulación o de segmentaridad, estratos territorialidades; pero también líneas de fuga, movimientos de desterritorialización y de destratificación. Las velocidades comparadas de flujo según esas líneas generan fenómenos de retraso relativo, de viscosidad, o, al contrario, de precipitación y de ruptura. Todo eso, las líneas y las velocidades mesurables, constituye un agenciamiento (¨agencement¨). Un libro es precisamente un agenciamiento de ese tipo, y como tal inatribuible. Un libro es una multiplicidad.”
“Un agenciamiento maquínico está orientado hacia un cuerpo sin órganos que no cesa de deshacer el organismo, de hacer pasar y circular partículas asignificantes, intensidades puras, de atribuirse los sujetos a los que tan sólo deja un nombre como huella de una intensidad.”
“¿Cuál es el cuerpo sin órganos de un libro? Hay varios, según la naturaleza de las líneas consideradas, según su concentración o densidad específica, según su posibilidad de convergencia en un “plano de consistencia” que asegura su selección. En este caso, como en otros, lo esencial son las unidades de medida: cuantificar la escritura. No hay ninguna diferencia entre aquello de lo que un libro habla y cómo está hecho.
“Un libro tampoco tiene objeto. En tanto que agenciamiento, sólo está en conexión con otros agenciamientos, en relación con otros cuerpos sin órganos. Nunca hay nada que comprender, tan sólo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo. Un libro sólo existe en el afuera y en el exterior. “
“Puesto que un libro es una pequeña máquina, ¿qué relación, a su vez mesurable, mantiene esa máquina literaria con una máquina abstracta que las genera?”
“Cuando se escribe, lo único verdaderamente importante es saber con qué otra máquina la máquina literaria puede ser conectada, y debe serlo para que funcione. Kleist y una loca máquina de guerra, Kafka y una máquina burocrática increíble… (¿y si, después de todo, se deviniese animal, o vegetal gracias a la literatura –que no es lo mismo que literariamente-, acaso no se deviene animal antes que nada por la voz?)”
“Nosotros no hablamos de otra cosa: las multiplicidades, las líneas, estratos y segmentaridades, líneas de fuga y su construcción, su selección, el plan de consistencia, las unidades de medida en cada caso. (…) Escribir no tiene nada que ver con significar, sino con deslindar, cartografiar, incluso futuros parajes”.
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1 guiños:
Ahora mismo enlazo esta noticia. Que Dios los proteja!!!
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